Palacio del Congreso Nacional – El proyecto inacabado de Meano y su despojo artístico

En 2012, a través de mi trabajo como asesor en el Senado de la Nación, inicié un estudio sobre la construcción del Palacio del Congreso Nacional, que abarca desde la sanción de la Ley para su edificación en 1894 hasta las actuales obras de restauración. En este sentido, y si bien se han elaborado publicaciones sobre la historia del palacio y los sobreprecios en su construcción, quiero compartir con los lectores del blog un resumen de la investigación que inició la Senadora Nacional Liliana Fellner en el marco de un proyecto de Ley de su autoría para la confección de réplicas de las esculturas de Lola Mora retiradas del Palacio en 1922, a la que posteriormente me sumé para continuar indagando sobre la eliminación de ornatos y respecto al proyecto original.

Antes de comenzar quiero agradecer a las siguientes personas e instituciones por sus aportes y acompañamiento a lo largo del trabajo de investigación: Senadora Liliana Fellner y su despacho; Senador mandato cumplido Mario Daniele, arquitectos Sebastián De Zan y Susana Castillo del CeDIAP; Arq. Fabio Grementieri; Arq. Guillermo García; Miguel Mármora; Arq. Pedro Delheye; restauradora de vitrales María Paula Farina Ruiz; restaurador Sergio García Xaubet; equipo PRIE Senado y Diputados; Archivo General de la Nación; Subdirección Archivo y Registro de Leyes del Senado de la Nación; Museo Parlamentario Senador Domingo F. Sarmiento; Dirección de Información Parlamentaria de la Cámara de Diputados de la Nación.

Por último, se aclara que las imágenes con la marca de agua miradaatenta.wordpress.com en algunos casos no son propiedad del blog, pero se les coloca la inscripción (citando la fuente original) para proteger la investigación debido a que en reiteradas oportunidades se han copiado artículos completos de este sitio sin citar debidamente al autor. Se utilizarán las siglas CeDIAP para citar todo documento proveniente del archivo del Centro de Documentación e Investigación de la Arquitectura Pública del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas; y AR_AGN_DDF para toda fotografía proveniente del Departamento de Documentos Fotográficos del Archivo General de la Nación.

Concepción de un palacio monumental 

El 20 de noviembre de 1894 se sancionó la Ley Nº 3187 que autorizaba al Poder Ejecutivo a invertir hasta la suma de seis millones de pesos moneda nacional en la construcción de la Casa del Congreso. El 12 de octubre de 1895 se llamó a concurso internacional para la presentación de planos, inscribiéndose veintinueve proyectos, de los cuales veinticuatro pertenecían a arquitectos nacionales o residentes en la República Argentina, uno de Uruguay, otro de Inglaterra, un tercero de Francia y dos de Italia. En 1896 se anunció al ganador, el arquitecto italiano Víctor Meano.

Desde su primer planteo el Palacio del Congreso surgió como un edificio monumental destinado a representar las máximas aspiraciones de la Nación. El jurado a cargo de la elección de proyectos estableció un alto concepto para su diseño: El proyecto a adoptarse debía ser aquel que prometiese resultar el primer monumento arquitectónico de la Capital argentina y su principal ornamento. Debíase tener presente, ante todo, la grandiosidad del edificio, su belleza arquitectónica, la majestad del monumento destinado a impresionar la imaginación del forastero, y del argentino, y llamado á imprimir en su ánimo el concepto de la fortuna, de los altos destino de la patria. (Revista de Arquitectura, Nº4 Buenos Aires junio 5 de 1904).

Meano, formado en la academia italiana, otorgó suma importancia al desarrollo ornamental de los frentes e interiores; la estatuaria alegórica jugaba un rol preponderante y establecía un diálogo directo con el espectador, sintetizando en ese mensaje la función, jerarquía y aspiraciones de la institución que albergaba.

Con respecto al estilo que adoptaría para el proyecto fue categórico: “Acudiremos pues a la magnificencia romana, a aquella Roma que heredó de la libre Grecia la más hermosa de todas las arquitecturas y supo aprovecharla modificándola, enriqueciéndola y ampliándola, hasta llevarla al más alto grado de esplendor. Sin embargo, no intentaremos, no, rehacer la arquitectura de las Termas, del Panteón, del Foro, con sus proporciones colosales, con su simbolismo pagano, con sus caracteres arqueológicos adecuados al fastuoso poderío romano. Procuraremos por lo contrario acoplar la pompa y la ostentación romana con la pureza de las líneas griegas, pero no combinando los dos estilos, sino tomando de cada uno de ellos lo bastante para aprovechar sus caracteres más sobresalientes, más típicos, más aptos para amoldarse a las actuales exigencias y expresar más sinceramente el pensamiento moderno. Y con pensamiento moderno tendremos también que buscar la parte estética de la decoración, es decir, grupos, estatuas, emblemas, esculturas o pinturas ornamentales, etc., (Revista de Arquitectura, Nº4 Buenos Aires junio 5 de 1904).

Vista del primer proyecto presentado por el Arq. Meano, con una cúpula cuadrada inspirada en la Mole Antonelliana de Turín. Imagen extraída del sitio buenosairesarquitectura.blogspot.com.ar

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Vista del proyecto definitivo presentado por el Arq. Meano. Imagen extraída de la revista La Ingeniería. Agradecimiento al Arq. Fabio Grementieri.

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El 10 de octubre de 1896 se abrió la licitación pública y el pliego de condiciones para la construcción del Palacio del Congreso, presentándose ocho empresas: Toledo y Maraini, Castello y Scala, Cremona, Besana Hnos., Luis P. Stremiz, M. Antonini, Castaño y Arnaldi, y A. Rabuffetti. De estas ocho, sólo las últimas cinco se tuvieron en consideración por ser demasiadas altas las otras ofertas. Finalmente la ganadora fue la empresa Besana Hnos, que firmó contrato el 29 de marzo de 1897, iniciando las obras en julio de ese mismo año.

Una de las cuestiones más discutidas en la comisión a cargo de la construcción fue el material que se emplearía para el frente. Inicialmente se había proyectado recubrir con piedra solamente la base de la cúpula del Palacio y el resto en símil piedra, pero al poco tiempo se decidió hacerlo en todas las fachadas con caliza granular de Córdoba, y granito para el basamento. Al aumentar considerablemente el peso de los muros, el Arq. Meano tuvo que modificar los planos y agregar una estructura de arcos invertidos en los cimientos de la torre para la cúpula, a fin de contrarrestar la fuerza de empuje. Este sistema a su vez se apoya sobre pilotes enterrados que llegan a tocar la piedra madre.

Plano en corte de la torre de la cúpula con el sistema de arcos invertidos señalado en rojo. Plano perteneciente al archivo del CeDIAP.

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El recubrimiento total de las fachadas en piedra y la modificación del basamento del palacio no estaban contemplados en el presupuesto original, resuelto por Ley Nº 3187 de 1894 en $6.000.000, lo que generó un aumento considerable. En 1901, una comisión especial investigadora de los excesos presupuestarios en la construcción, estimados en $2.262.700, resolvió no pagarle al arquitecto sus honorarios de cinco por ciento respecto de todas las obras adicionales que se habían hecho fuera de presupuesto; es decir, no pagarle su comisión sobre todo lo que no estaba en el presupuesto primitivo. (Informe de la Comisión Especia, páginas 41 y 42).

El 1 de junio de 1904 Víctor Meano falleció trágicamente dejando gran parte del proyecto inconcluso. En mucha bibliografía se menciona que el Ingeniero Julio Dormal continuó las obras del Palacio del Congreso, pero en realidad, por decreto del Poder Ejecutivo las obras fueron otorgadas a la Inspección General de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, bajo la Dirección Técnica del Inspector General de Arquitectura, Ingeniero Carlos Massini.

El 12 de mayo de 1906, el palacio fue inaugurado oficialmente, aunque aún faltaba terminar gran parte de la obra.

Aspecto que presentaba el edificio del Congreso el día de su inauguración. Se observan los muros sin el recubrimiento de piedra caliza, la mampostería de ladrillos expuesta, y apenas iniciadas las obras en la base de la cúpula. Imagen extraída del diario La Prensa.

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Para los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo en 1910, por decreto del Poder Ejecutivo se apresuraron las obras, haciendo especial hincapié en la conclusión del recubrimiento en piedra del frente principal.

En 1914, ante la sospecha de sobreprecios por parte de la empresa constructora de Pablo Besana, por Ley Nº 9499 se ordenó la investigación de las obras del palacio, y la suspensión de “toda orden de pago a la empresa constructora, hasta que estén terminadas las investigaciones y el arreglo de las cuentas.” En consecuencia, en diciembre del mismo año la empresa se vio obligada a detener la construcción. (Las Obras del Palacio del Congreso de la Nación, Pablo Besana é Hijos versus La Nación, página 10.).

Desde 1914 las obras quedaron paralizadas, sin terminar de recubrir en piedra parte de las fachadas sobre la avenida Rivadavia, y la calle Combate de los Pozos, que fueron concluidas por la empresa Germán Bianco, la primera en 1927 por la suma de $472.184,98 pesos, y la segunda a mediados de la década de 1940. Pero también quedaron inacabados los trabajos de ornamentación y estatuaria.

Además, con el pasar de los años y las diferentes administraciones, se realizaron intervenciones que afectaron sensiblemente la estética del edificio.

A efectos de detallar las partes inconclusas del proyecto y el posterior despojo de elementos escultóricos y ornamentales, y modificaciones edilicias, organicé el artículo en dos áreas: Fachadas – Interiores.

Fachadas

El Arq. Meano programó una serie de grupos escultóricos y alto relieves para ornamentar los frentes del Palacio, además de los que ya estaban tallados en el recubrimiento de piedra. Algunos fueron ejecutados entre 1903 y 1914, como las victorias que coronan los techos en los pabellones de las esquinas, la cuadriga obra del artista italiano Víctor de Pol, y los dos grupos alegóricos sobre la escalinata principal obra de Lola Mora. Pero, como consecuencia de la investigación y suspensión de las obras de construcción en 1914, más de la mitad de las esculturas planeadas no se realizaron, quedando sus pedestales vacíos.

Grupos alegóricos de la escalinata 

En la escalinata principal sobre la avenida Entre Ríos, Meano proyectó la colocación de dos caballos monumentales montados por soberbias mujeres que empuñan, la una una palma y la otra un hacha, simbolizan la Victoria y la Civilización, heraldos del Progreso.(Revista de Arquitectura, Nº4, Buenos Aires, junio 5 de 1904).

Imagen del proyecto con los dos caballos señalados en rojo.

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Plano de una de las alegorías. Documento perteneciente al archivo del  CeDIAP.

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El 18 de julio de 1903, a través de un acuerdo firmado por el Poder Ejecutivo de la Nación, se le encargó a Lola Mora la producción de las estatuas. Se detalló en el contrato que se realizarían en mármol de Carrara y que serían alegorías de ideas ó hechos históricos que armonicen con el destino del edificio. Se le exigió que todos los bocetos fueran en yeso y debían ser sometidos previamente a la aprobación del Poder Ejecutivo junto con los presupuestos correspondientes. (Ministerio de Obras Públicas, Memoria presentada al Honorable Congreso. Julio de 1901 a octubre de 1904, pág. 7.).

Finalmente el contrato fue aprobado por acuerdo firmado el 30 de septiembre de 1903, y el 10 de diciembre de 1904 se firmó un decreto del Departamento de Obras Públicas aceptando los bocetos presentados por Lola Mora contratándose la ejecución de las obras por la suma de $180.000, que le serían abonados en el término de tres años.

A diferencia del proyecto original, la artista ideó tres alegorías para cada pedestal. Se supone que Meano estaba enterado de esta decisión ya que si bien los bocetos finales fueron aprobados en diciembre de 1904, seis meses después de su fallecimiento, el contrato se firmó un año antes, y hay registro en las Memorias del Ministerio de Obras Públicas que el Arquitecto tuvo correspondencia con las autoridades sobre este asunto.

Una vez hecho el encargo Lola Mora volvió a Italia y comenzó a esculpir en su taller de Vía Dogali Nº 3 en la Ciudad de Roma (aún existe aunque con modificaciones). El 5 de julio de 1906 llegó a Buenos Aires con las estatuas prácticamente terminadas. El Ministro de Obras Públicas, ingeniero Miguel Tedín, le asignó un taller y domicilio dentro del propio Palacio Legislativo. (Lola Mora, Una biografía, Carlos Páez de la Torre, Celia Terán, Planeta, 1997)

Como las esculturas formaban parte de la ornamentación general del edificio no tuvieron una fecha de inauguración particular. Se colocaron en sus pedestales a mediados de 1907, y permanecieron cubiertas por andamios y tablones de madera hasta 1910 cuando fueron descubiertas junto con la fachada principal para los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo.

Los dos grupos escultóricos señalados en rojo. Fotografía perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Los grupos estaban conformados por las alegorías a la Libertad, el Comercio (luego llamado el Progreso cuando se lo traslada a Jujuy), la Fuerza (representada por dos leones), la Paz, el Trabajo y la Justicia.

Fotografías de las alegorías a la Libertad, el Comercio y la Fuerza (izquierda), y la Paz, el Trabajo y la Justicia (derecha). Imágenes pertenecientes al archivo del  CeDIAP.

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Si bien los bocetos y modelos de las alegorías fueron publicados desde 1905 en diversas revistas y periódicos, recibiendo numerosos elogios, cuando las esculturas quedaron a la vista del público en 1910 no tardaron en llegar las críticas. El 21 de junio de ese mismo año el Senador Manuel Láinez realizó un duro cuestionamiento sobre los costos de las obras de construcción del Palacio del Congreso en el que incluyó a las esculturas de Lola Mora, diciendo: Me alarman las sumas gastadas y mucho más, señor Presidente, las obras de adorno del Congreso, empezando por esas dos fieras bravas, que asustarán mucho menos por su cualidad de fieras, que lo que asusten por su mala calidad como obras artísticas. (Diario de Sesiones, 21/6/1910).

El 14 de junio de 1912 el diputado nacional Luis Agote expresó: …¿Quién es el encargado, o qué comisión es la que tiene a su cargo las cuestiones de arte o de ornato de la casa? Porque, doloroso es decirlo, señor presidente, las manifestaciones de arte que tiene esta casa, no demuestran nuestra cultura ni nuestro buen gusto artístico. Me refiero a las dos alegorías que están a la entrada del palacio del Congreso […] Desearía saber si hay modo de sacarlas... (Diario de Sesiones, 14/6/1912). A pedido del Presidente de la Cámara de Diputados, el 24 de junio de ese mismo año, Luis Agote presentó en el Congreso el proyecto para retirar las esculturas argumentando: … mis deseos no están basados sino única y sencillamente en un sentimiento de arte, bastante perjudicado con la presencia de esas estatuas, que pertenecen a un artista de mérito, y aunque muchas de sus obras han merecido el aplauso público, no han sido así en este caso. […] los dos grupos escultóricos que están a la entrada, así como los cuatro leones que los acompañan y los cuatro candelabros de la escalinata principal, son lo que se llama vulgarmente un adefesio. Es sensible decirlo, pero es así… (Diario de Sesiones, 24/6/1912). Finalmente, el proyecto pasó a la Comisión de Peticiones sin mayor repercusión.

El 16 de junio de 1913, en el marco de la creación de una comisión investigadora sobre las irregularidades del financiamiento en las obras de construcción del Palacio del Congreso, el diputado Delfor del Valle incluyó nuevamente en la investigación a las obras de Lola Mora. En la versión taquigráfica quedaron registradas inclusive las risas y aplausos de los legisladores cuando el Diputado se expresó sobre las esculturas: …No sé cómo el señor ministro ha podido confundir su gusto artístico diciendo que este congreso puede ser orgullo para los argentinos, comparado con análogas obras arquitectónicas de otros países. Basta subir las escalinatas de esta casa por el frente de la calle Entre Ríos para recibir la impresión más desagradable al pasar cerca de esos mamarrachos artísticos colocados allí. (Risas). (Diario de Sesiones,16/6/1913). En el mismo debate, y ante la acusación realizada por el diputado Delfor del Valle, el Ministro de Obras Públicas de la Nación, Sr. Ezequiel Ramos Mexía, se expresó sobre el trabajo de Lola Mora: …Si se resolviera, entonces, por el congreso, sacar esos mamarrachos, como los ha calificado el señor diputado, y cambiarlos por verdaderas obras de arte, hechas por los primeros genios, como acabo de decirlo, eso no estará comprendido en los 35 millones a que me he referido. Yo digo, simplemente, que no puedo afirmar a nombre del poder ejecutivo que encuentre sublimes esas obras de arte; las encuentro tan malas como los señores diputados; pero ese inconveniente proviene de que se han encargado a artistas que no estaban a la altura de los trabajos que se les había encomendado… (Diario de Sesiones, 16/6/1913). Nuevamente los pedidos de los legisladores quedaron suspendidos.

En el archivo del Centro de Documentación e Investigación de la Arquitectura Pública – CeDIAP –  figuran los planos de un proyecto para modificar la escalinata del Palacio y la colocación de nuevas alegorías en reemplazo de las que ya estaban instaladas. Está fechado en 1913 y vuelto a presentar en 1916. Si bien no se ejecutó, es interesante observar la propuesta del Ministerio de Obras Públicas, probablemente producto de las críticas de los legisladores.

Plano para la modificación de la escalinata del Palacio y la colocación de nuevas alegorías, presentado por el Ministerio de Obras Publicas en 1913. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Plano para la modificación de la escalinata del Palacio y la colocación de nuevas alegorías, presentado por el Ministerio de Obras Publicas en 1916. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Finalmente, el 28 de abril de 1921 los presidentes de ambas Cámaras del Congreso de la Nación firmaron un documento en el que resolvieron retirar los dos grupos alegóricos de la fachada argumentando “razones de estética y perspectiva”; y donarlos al Jardín Zoológico de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, al día siguiente y gracias a la ágil gestión del senador jujeño Carlos Zavala, con el acompañamiento de senadores y diputados de su Provincia, los presidentes de ambas Cámaras firmaron nuevamente un documento en el que dejaron sin efecto la cesión al Jardín Zoológico y los donaron en cambio a la Provincia de Jujuy.

Copia de la resolución firmada el 28 de abril de 1921. Documento perteneciente a la Subdirección de Archivo y Registro de Leyes del Honorable Senado de la Nación.

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Fotografía del retiro de las esculturas en enero de 1922. Imagen perteneciente al archivo del  CeDIAP.

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Aspecto que presentó la escalinata luego del retiro de las esculturas. Fotografía perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Una vez removidos, los dos grupos fueron enviados en tren a la ciudad de San Salvador de Jujuy, donde arribaron en agosto de 1922. Fue la propia Lola Mora, luego designada Escultora Encargada de Parques y Jardines y Paseos de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, quien superviso el emplazamiento de sus obras. Estas se dispusieron del siguiente modo: las figuras de la Justicia, el Comercio, la Paz y la Libertad se colocaron en los jardines de la Casa de Gobierno. Los leones en la Plaza Hipólito Yrigoyen del barrio Ciudad de Nieva, y el Trabajo en la plazoleta Maipú.

En 2012, en el marco del Plan Rector de Intervenciones Edilicias (PRIE), y tomando como base el proyecto de la Senadora Liliana Fellner, el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación junto al Gobierno de la Provincia de Jujuy y la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares  y de Bienes Históricos, firmaron un convenio para la producción de dos calcos de cada una de las esculturas que se conservan en San Salvador de Jujuy, para ser colocadas en la fachada del Palacio Legislativo conforme con su disposición original, y en la Provincia de Jujuy. Las réplicas fueron inauguradas en la fachada del Palacio del Congreso en el acto de apertura de sesiones ordinarias, el 1º de marzo de 2014.

Fuentes de la escalinata

Meano proyectó dos fuentes alegóricas ubicadas a los costados de la escalinata principal: Las dos fuentes rodeadas de escollos y colocadas en los costados de las escalinatas del frente, entre las sinuosidades de las rampas para carruajes, representan mediante abundantes chorros de agua oportunas figuras, Los Andes y el Río de la Plata, confines naturales de la República. (Revista de Arquitectura, Nº4, Buenos Aires, junio 5 de 1904).

Las dos fuentes señaladas en rojo.

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Plano con una de las fuentes señaladas en rojo. Documento perteneciente al archivo del  CeDIAP.

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Los estanques se construyeron pero nunca se habilitaron como fuente. Finalmente fueron reutilizados como canteros. Fotografía perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Grupo escultórico del frontón principal

En los planos de Meano figura un grupo escultórico en el tímpano del frontón principal.

El grupo escultórico señalado en rojo. Plano extraído de la revista La Ingeniería. Agradecimiento al Arq. Fabio Grementieri.

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A finales de 1906 el diario La Nación publicó un artículo refiriéndose a la propuesta de Lola Mora para este grupo escultórico: El Frontis del Congreso. Grupo Alegórico. En el ministerio de obras públicas se ha recibido un proyecto y presupuesto de gastos, presentado por la señorita Lola Mora, referente a la confección de un grupo alegórico para ser colocado en la parte superior del edificio del nuevo congreso. La obra importaría unos 320.000$. El ministro Tedín ha cambiado ideas sobre el particular con el presidente y ha prometido estudiar la propuesta antes de resolver definitivamente si se encargará la realización de ese trabajo.”  Se supone que la propuesta fue rechazada.  

Luego de la suspensión de las obras de construcción en 1914 el frontón permaneció a la espera de las esculturas con la mampostería de ladrillos expuesta hasta finales de la década de 1940.

Fotografía del frontón con la mampostería de ladrillos expuesta, y en el centro una puerta, presumiblemente de madera. Imagen perteneciente al AR_AGN_DDF.

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A finales de la década de 1940 se ordenó el recubrimiento en piedra del frontón, cancelando entonces el proyecto original. En la siguiente fotografía se observan andamios y la colocación de placas de piedra sobre la mampostería. Documento perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Aspecto que presenta el frontón actualmente. Fotografía perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Grupos escultóricos escoltando la cuadriga 

A los costados de la cuadriga se proyectó la colocación de dos grupos escultóricos en bronce: En la parte superior del cuerpo anterocentral dos grupos en bronce representan la Justicia y la Libertad, bases del bienestar social, y, en medio de ellas, sostenido por un sólido basamento, el carro de la República figurado por la tradicional cuadriga, llevando en triunfo a una mujer majestuosa y altiva la cual, mientras en la izquierda sofrena a los briosos corceles, con la derecha levanta la simbólica rama de olivo. (Revista de Arquitectura, Nº4, Buenos Aires, junio 5 de 1904).

Los dos grupos escultóricos señalados en rojo.

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Plano extraído de la revista La Ingeniería. Agradecimiento al Arq. Fabio Grementieri.

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Una de las alegorías señaladas en rojo sobre el plano en corte. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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El 7 de Octubre de 1909 la empresa constructora ofreció hacerse cargo de la ejecución de los dos grupos escultóricos en bronce, que encomendaría al escultor D. Pedro Fosca, por $ 65.000 m/n cada grupo. En octubre de 1914, por decreto del Poder Ejecutivo, se determinó que la Dirección General de Arquitectura propondrá en oportunidad el procedimiento a seguir con respecto a los grupos escultóricos en bronce a los costados de la cuadriga. Finalmente no se tomó ninguna resolución al respecto y los pedestales, ya ejecutados en 1910, quedaron vacíos.

El frente principal con los espacios reservados para la esculturas señalados en rojo. En la base de cada uno de los pedestales se observan los cartuchos donde irían tallados los nombres “Libertad” y “Justicia”. Fotografía perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Alto relieves en la torre de la cúpula

En los cuatro muros de la torre de la cúpula se proyectó la colocación de alto relieves probablemente referidos a hechos históricos.

Plano perteneciente al archivo del CeDIAP.

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El espacio donde serían ubicados se llegó a construir, pero finalmente quedaron vacíos.

Fotografía perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Grupos escultóricos de la cúpula

Sobre los pedestales ubicados en la base de la cúpula Meano planeó la colocación de cuatro grupos escultóricos ecuestres en bronce.

Plano perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Es evidente que el Arquitecto tomó como modelo a los  Caballos de Marly , una de las esculturas más representativas del Barroco francésque en 1883 habían sido copiados también para el edificio del Parlamento en Viena, obra que Meano tomó como referencia para el Palacio del Congreso junto con el Reichstag de Berlín.

Plano del proyecto original con uno de los caballos señalados en rojo, comparado con las figuras del Parlamento en Viena. Plano extraído de la revista La Ingeniería, agradecimiento al Arq. Fabio Grementieri. Imagen (izquierda) perteneciente al sitio filipdemuinck-kristelpardon.blogspot.com.ar

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El 21 de junio de 1910, durante el cuestionamiento que hizo el senador Manuel Láinez sobre los costos de las obras de construcción, además de criticar la obra de Lola Mora se refirió a estas esculturas que se colocarían en la cúpula: concluyendo por esos figurones de confitería que vamos á colocar en la cúpula, como si no hubiera ni un ápice de gusto artístico en ese país que costea alrededor de trescientos becados, para que perfeccionen sus conocimientos y gustos artísticos en Europa (Diario de Sesiones, 21/6/1910).

Si bien las críticas realizadas por Laínez y otros legisladores no tuvieron gran repercusión, se desconoce la causa por la que los grupos escultóricos nunca fueron realizados. Desde entonces sus pedestales permanecen vacíos.

Fotografía perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Esculturas sobre la cornisa del tercer piso, Avenida Entre Ríos

Sobre la cornisa del frente principal en la Avenida Entre Ríos, el Arq. Meano proyectó la colocación de doce figuras alegóricas a modo de remate del eje de cada una de las columnas ubicadas en la galería inferior.

Las doce figuras alegóricas señaladas en rojo.

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Plano perteneciente al archivo del CeDIAP.

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A través del análisis de documentos fotográficos se sabe que en 1914 la empresa constructora colocó una de las esculturas en su pedestal. Se desconoce si era efectivamente una de las estatuas terminadas, o si se trataba de una prueba artística. Ese mismo año Besana detuvo las obras de construcción por la investigación en los sobreprecios, y el proyecto no prosperó. Luego, esa figura fue descendida en fecha desconocida (probablemente ese mismo año o el siguiente), y desde entonces la cornisa permaneció desierta.

Fotografía de la escultura que se colocó en 1914. Imagen perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Esculturas sobre el ingreso principal de la Avenida Rivadavia

Sobre el ingreso principal a la Cámara de Diputados se dispuso la colocación de cinco esculturas sobre el eje de las pilastras y a modo de remate del frontón.

Las figuras señaladas en rojo. Plano perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Como se comentó anteriormente, luego de la paralización de las obras de construcción en 1914, esta fachada permaneció inconclusa hasta el año 1927. Si bien los pedestales se construyeron, las esculturas nunca fueron colocadas.

En la siguiente fotografía podemos observar el estado en el que permaneció el frente sobre la avenida Rivadavia entre 1914 y 1927. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Fotografía de los trabajos de recubrimiento en piedra concluidos, y los pedestales señalados en rojo. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Alto relieves sobre el ingreso principal del Senado

Al igual que en la torre de la cúpula, sobre el ingreso principal del Senado, en la calle Hipólito Yrigoyen, se proyectó la colocación de tres alto relieves.

Los alto relieves señalados en rojo sobre el plano original. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Desde 1914 los espacios donde serían colocados permanecieron con la mampostería de ladrillos expuesta, y con un apuntalamiento de madera (señalados en rojo). Fotografía perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Entre las décadas de 1930 y 1940 se decidió modificar este sector de la fachada. Se abrieron diez vanos, y se colocó un recubrimiento en piedra siguiendo el diseño del resto del frente en ese nivel.

El sector modificado señalado en rojo. Fotografía de Pablo Chiesa.

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Rampa de acceso

Si bien se trata de un cambio menor, en la década de 1940 se modificó la rampa original que resultaba poco práctica por el desnivel que presentaba con la vereda, colocándose en reemplazo bloques de granito.

Comparación fotográfica entre la rampa original (izquierda) y la modificación (derecha) Fotografías pertenecientes al AR_AGN_DDF.

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Disparos contra la fachada del Congreso

Durante los incidentes producidos el 6 de septiembre de 1930 en la Plaza del Congreso y alrededores, se disparó contra el frente principal del Palacio, destruyendo parte del recubrimiento de piedra. A principios de 1931 los destrozos fueron reparados.

Fotografías de los disparos en la fachada del Palacio. Imágenes extraídas de la revista Plus Ultra.

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Interiores

Salón Azul

El Salón Azul del Palacio, denominado “Gran Hall” en los planos originales de Meano, cuenta con cuatro nichos en sus muros donde el Arquitecto proyectó colocar esculturas.

Plano en corte del Salón Azul con las esculturas señaladas en rojo. Documento perteneciente al archivo CeDIAP.

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El 18 de julio de 1903, a través de un acuerdo firmado por el Poder Ejecutivo de la Nación, se le encargó a Lola Mora la producción de las estatuas junto con las de la fachada. Estas representarían al General Carlos María de Alvear, el Dr. Francisco N. Laprida, el Dr. Facundo de Zuviría, y el Dr. Mariano Fragueiro.  Fueron esculpidas en Roma, terminadas en Buenos Aires y ubicadas en su sitio a mediados de 1907.

Fotografía del taller de Lola Mora en la que se observa, en el centro señalado en rojo, el modelo en yeso del General Alvear, y a la izquierda los ayudantes de Lola Mora pasándolo al mármol. Imagen perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Fotografía del Salón Azul en la década de 1910 en la que se observan las esculturas de Alvear y Laprida ubicadas en los nichos. Imagen perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Al igual que las esculturas de la fachada, estas cuatro obras de Lola Mora fueron sumamente criticadas. El diputado nacional Luis Agote las llamó cuatro horribles estatuas […] Son enormes y están colocadas mucho más debajo de lo que corresponde; son de un tamaño tan inconmensurable que –cuesta decirlo- parece que estuvieran allí para demostrar hasta dónde puede llegarse en materia de mal gusto en lo referente al arte. (Diario de Sesiones, 14/6/1912). El diputado Delfor del Valle expresó: …Por iniciativa de otro señor diputado, el señor doctor Agote, en las sesiones del año pasado se presentó un proyecto referente a las estatuas que adornan el palacio del congreso. Me observan, con razón, que “adornan” no es la palabra: “que afean”, debí decir con mayor verdad, pero he empleado la expresión común, “que adornan”, aunque en realidad sea todo lo contrario. Esas estatuas son un adefesio, son un insulto y una ofensa a los próceres que se pretende inmortalizar, y son un complemento y una consecuencia de las irregularidades que han caracterizado la obra del congreso…. (Diario de Sesiones, 13/6/1913).  ¡Y qué decir, cuando se entra al hall, de esos próceres que se parecen a muñecos de paja o a esos judas que se queman en el carnaval. (Risas y aplausos)… (Diario de Sesiones,16/6/1913).

El 28 de abril de 1921 los presidentes de ambas Cámaras del Congreso de la Nación firmaron la resolución en la que resolvieron retirar los dos grupos alegóricos del Salón Azul, junto con los de la fachada, argumentando que no han sido ordenadas por ninguna sanción legislativa y no guardan las proporciones ni concepto artístico que se ha seguido en la ornamentación de ese local (…) que pueden en cambio figurar dignamente en las localidades de las provincias donde los próceres nacieron, perpetuándose así el recuerdo de sus virtudes y patriotismo, donándose la del General Alvear a la Municipalidad de Corrientes; la del Doctor Narciso Laprida a la de la Ciudad de San Juan; la del Doctor Facundo Zuviría a la de la Ciudad de Salta y la del Doctor Mariano Fragueiro a la de la Ciudad de Córdoba…

Sorprende que entre los argumentos esgrimidos para el retiro de las esculturas de la fachada y del Salón Azul, afirmaran que las obras no habían sido ordenadas por ninguna sanción legislativa, cuando en realidad estaban previstas como parte del proyecto general de construcción y ornamentación del edificio propuesto por Meano y ganador del concurso internacional, en el marco de la Ley Nº 3187 de 1894. También es incomprensible que se acusasen razones de estética, perspectiva y concepto artístico, cuando fueron juzgadas sin contar con el análisis y dictamen de una comisión de especialistas en arte.

Si bien no se hallaron fotografías del retiro, probablemente las esculturas del Salón Azul fueron removidas junto con las de la fachada en enero de 1922. Al poco tiempo, en su sitio se colocaron copones de bronce de la fundición Enrique Durand e Hijos de Buenos Aires.

Fotografía del Salón Azul luego del retiro de las esculturas con los copones señalados en rojo. Imagen perteneciente al AR_AGN_DDF.

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En el plano original del proyecto para este hall se observan pinturas alegóricas en las pechinas de la cúpula, y esculturas sobre los barandales de los arcos termales.

Las pinturas y esculturas señaladas en rojo sobre el plano. Documento  perteneciente al archivo del CeDIAP.

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El trabajo no se ejecutó, y si bien los pedestales de las esculturas fueron construidos, estas nunca se colocaron.

Fotografía en la que se indican en rojo los espacios inacabados. Imagen perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Asimismo, en la cúpula interna de Salón Azul Meano proyectó colocar 24 esculturas alegóricas.

Las esculturas señaladas en rojo en el plano original. Documento del archivo del CeDIAP.

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En febrero de 1910 la empresa Besana recibió la orden verbal de realizar las 24 esculturas de la cúpula interna del Gran Hall para que estén terminadas para el 25 de mayo de 1910. Esas estatuas fueron ordenadas cuatro meses antes del 25 de Mayo de 1910 y se tenía un interés especial en que estuvieran colocadas para la conmemoración patria. Nosotros no encontrábamos escultores que se comprometieran a hacerlas en tan breve tiempo. Al fin, hallamos uno que se comprometió a efectuar el trabajo con ese apremio: al efecto trabajó noche y día, puso mucha gente, y felizmente pudo cumplir. (Arq. Besana [H], Interpelación de la Comisión Investigadora, 4 de junio de 1914, Informe de la Comisión Especial, Pág. 387).

En un decreto del Poder Ejecutivo se detalla que las 24 figuras alegóricas serían ejecutados en marmolina por el escultor D. Garibaldo Alfani, al precio de $ 2.500,00 m/n, cada una.

Fotografía de las 24 esculturas en la cúpula del Salón Azul. Imagen perteneciente al AR_AGN_DDF.

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A finales de 1914,  por decreto del Poder Ejecutivo se ordenó el retiro de las 24 estatuas, argumentando que los informes producidos han sido desfavorables a esas propuestas, la empresa constructora sin causa justificada ha procedido a la colocación de las 24 figuras. Que la Dirección de Arquitectura ha examinado el trabajo ya realizado, estudiando minuciosa y detenidamente todas sus características, llegando a la conclusión de que las estatuas carecen en absoluto de mérito artístico y de que el precio que se ha propuesto cobrar por ellas es sumamente elevado, por todo lo cual aconseja se ordene a la empresa su retiro. Además manifiesta que debe desistirse de esa decoración cuyo elevado costo no está en relación con el efecto que se trata de producir, y – Considerando: Que de los hechos expuestos fluye claramente la procedencia de ordenar a la empresa el retiro a su costo de las estatuas referidas, ya que en ninguna forma se le ha autorizado a colocarlas en las condiciones que lo ha hecho. Que asimismo corresponde desistir de la ejecución de esa decoración que ninguna razón estética reclama y que encarecería aún más las costosas obras del Palacio.

En su defensa, la empresa constructora expresó: la orden a que se refiere este trabajo, en esas circunstancias fue dada verbalmente. En la construcción de esas estatuas intervino el director general de contabilidad, que en aquella época ocupaba provisoriamente la Dirección de Arquitectura. Fueron inspeccionadas por ese señor, se aprobaron y se colocaron. (Arq. Besana [H], Interpelación de la Comisión Investigadora, 4 de junio de 1914, Informe de la Comisión Especial, Pág. 387)

Afortunadamente las esculturas no se retiraron, probablemente debido a que la orden para removerlas fue dada a la empresa Besana a finales de 1914, pocos meses antes que paralizaran las obras de construcción por la suspensión del pago del contrato.

Salón de los Pasos Perdidos

La investigadora Patricia Corsani en su libro Lola Mora, El Poder del Mármol, hace referencia a un proyecto de la artista para el Palacio el Congreso: Aparentemente, la escultora tenía en vista también la realización de las figuras de otros próceres para el Congreso como fray Justo Santa María de Oro, Juan Martín de Pueyrredón, Juan José Paso y fray Cayetano Rodríguez, según dio a conocer en una entrevista dada a El Diario. Por otro lado, El País hablaba de un total de ocho constitucionalistas. (Lola Mora, El Poder del Mármol, Patricia Corsani, Vestales, 2009, página 131).

En este sentido, el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados, denominado “Ante Cámara” en los planos originales, tiene ocho basamentos que actualmente sostienen copones de bronce de la fundición francesa Val d’Osne. Pero en un plano conservado en el archivo del CeDIAP se observa el diseño de uno de estos pedestales con la inscripción “Basamento Estatuas Antecámara Diputados“. Asimismo, en las primeras fotos de esta sala se advierte que las bases estuvieron vacías a los pocos años de inaugurado el Palacio, por lo que es probable que las ocho esculturas que menciona Corsani fueran destinadas a este espacio.

El plano de uno de los pedestales superpuesto con una fotografía del Salón de los Pasos Perdidos a principios del siglo XX, en la que se observa uno de los basamentos aún vacío. Plano perteneciente al archivo del CeDIAP. Fotografía perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Fotografía de mediados de la década de 1910 con los copones sobre los pedestales. Fotografía perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Recinto del Senado

En la imagen del proyecto de Meano se observa el repertorio ornamental propuesto para este espacio, compuesto de esculturas, alto relieves y pinturas murales. Particularmente llama la atención el frente del estrado de la presidencia (señalado en rojo), con cuatro pilastras corintias que enmarcan tres frontones apoyados en columnas jónicas, y en su interior tres esculturas. Sobre ellos, tres reservas con el Escudo Nacional, y un blasón que no se llega a distinguir. Es interesante advertir que este frente se llegó a ejecutar, como se comprueba en la fotografía tomada en 1962, con excepción de los escudos y las esculturas, aunque sí se construyeron sus pedestales en mármol.

Imagen del proyecto original (izquierda) extraída de la revista La Ingeniería, agradecimiento al Arq. Fabio Grementieri. Fotografía  tomada en 1962 perteneciente al AR_AGN_DDF.

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En el año 1963 se realizaron una serie de reformas dentro del Senado (construcción del cuarto piso, ascensores en los patios internos, etc), en la que se intervino el recinto. Una de las modificaciones más importantes, y quizás inexplicables, fue la eliminación de toda la ornamentación y elementos arquitectónicos del frente del estrado, con la excepción de las cuatro pilastras corintias.

Fotografía del frente del estrado de la presidencia del Senado señalado en rojo. Imagen de Pablo Chiesa.

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Se desconoce el motivo por el que desapareció esta ornamentación. No obstante, el proyecto de restauración que se está llevando adelante actualmente incluye la restitución parcial de la misma.

Recinto de Diputados

El recinto de la Cámara de Diputados, de mayor tamaño que el de Senadores, en su proyecto original también incorporaba una serie de esculturas y pinturas murales. En la comparación que enseño a continuación se puede observar, de izquierda a derecha, el plan de Meano, el recinto terminado, y el agregado de una tribuna sobre el muro del estrado. En rojo señalé las principales modificaciones.

Imagen (izquierda) extraída de la revista La Ingeniería, agradecimiento al Arq. Fabio Grementieri. Fotografías pertenecientes al AR_AGN_DDF.

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Vitrales

Meano dio suma importancia a la iluminación natural de los espacios interiores del palacio, colocando vitrales artísticos en gran parte de los salones y escaleras.

En el siguiente plano indiqué en verde los vitrales originales que aún se preservan (algunos con modificaciones), y en rojo los que fueron eliminados. Plano perteneciente al archivo del CeDIAP, modificado por miradaatenta

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El Salón de las Provincias, denominado “Vestíbulo” en el plano original, tenía un gran vitral artístico en su techo representando a la República Argentina junto a la Bandera Nacional, acompañada de atributos, alegorías y símbolos patrios.

El vitral señalado en rojo sobre el plano. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Fotografía del vitral tomada en 1916. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Se desconoce la fecha exacta en la que fue eliminado, pero según versiones orales, se habría perdido en un incendio entre las décadas de 1940 y 1950. Hasta el momento no pude hallar documentación que haga referencia a la destrucción del vitral, pero en las obras de restauración, a través de tareas de decapado en el muro que rodea la claraboya, se encontró material carbonizado, lo que reforzaría la versión del “incendio”. Actualmente se encuentra un  vitral que repite la figura de la República, aunque de diferente diseño y factura.

Fotografía de Pablo Chiesa

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La escalera del hall principal de la Cámara de Diputados sobre la Avenida Rivadavia también tenía un gran vitral, con la figura de la República de pie sobre un carro con el Escudo Nacional, tirado por dos leones.

El vitral señalado en rojo sobre el plano. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Fotografía del vitral tomada en 1916. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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En el año 1935 el vitral fue retirado por la construcción de un salón de reuniones en la terraza del tercer piso, justo encima de la claraboya. Se desconoce si fue trasladado a un depósito o destruido.

Estado actual. Fotografía de Pablo Chiesa.

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Las escaleras del acceso principal del Senado por la calle Hipólito Yrigoyen se encontraban iluminadas por dos vitrales ubicados en los rellanos.

Los vitrales señalados en rojo sobre el plano. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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En 1963 fueron retirados por la construcción del cuarto piso del Senado. Se desconoce si se trasladaron a un depósito o si fueron destruidos.

Comparación fotográfica entre 1916 (imagen izquierda perteneciente al archivo del CeDIAP) y 2017 (derecha imagen de Pablo Chiesa).

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Fotografía de las obras de construcción del cuarto piso del Senado en 1963. Imagen perteneciente al AR_AGN_DDF.

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Salón Eva Perón

Este salón, denominado “Ante Cámara” en el plano original, tiene un conjunto de cinco vitrales señalados en rojo sobre el plano. Documento perteneciente al archivo del CeDIAP.

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Aún existen pero fueron tapiados, bloqueando el ingreso de luz, por la construcción del cuarto piso en 1963.

Fotografía de Pablo Chiesa.

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Patios internos

El Palacio del Congreso cuenta con cuatro patios internos, dos por cámara, ubicados a ambos costados de la torre de la cúpula. Están rodeados por galerías con columnas de hierro que dan aire y luz natural a los corredores y despachos. En la década de 1940 las galerías fueron cerradas para evitar el ingreso de lluvia, y poder calefaccionarlas en invierno. Las guardas de los cerramientos vidriados se decoraron con vitrales artísticos de las casas Ponce y Galfrascoli, y Leopoldo Armanino.  Además, en la misma década, en los patios de la Cámara de Diputados se construyeron  las cajas para los ascensores. Actualmente estos espacios lucen desvirtuados en comparación con fotografías de principios del siglo XX.

Plano y fotografía superior izquierda pertenecientes al archivo del CeDIAP. Fotografía superior derecha perteneciente al AR_AGN_DDF. Fotografías inferiores de Pablo Chiesa.

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Como consecuencia de las sucesivas intervenciones que sufrió el Palacio, muchos de sus espacios perdieron el carácter con el que los ideó el arquitecto Víctor Meano. Desde 2012 se está llevando adelante el Plan Rector de Intervenciones Edilicias – PRIE – cuyo fin es recuperar el valor cultural del edificio a través de la restauración y adecuación tecnológica. En el año 1993 el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional por lo que toda intervención debe ser supervisada y aprobada por la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos.

 

 

 

 

 

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11 comentarios en “Palacio del Congreso Nacional – El proyecto inacabado de Meano y su despojo artístico

  1. Como siempre, un trabajo de investigación impecable, da gusto informarse y aprender de esta manera. Mil gracias a todos los que participaron.

  2. Tremendo trabajo de investigacion, que pone de manifiesto el menosprecio dedicado a obras de arte por generaciones enteras.

  3. Quisiera hacer una consulta, el Palacio de Justicia de la Nación sobre la calle Talcauno, ¿no fue proyectado con un grupo de esculturas?. Se ve como si junto a la escalera de la entrada principal hubieran pedestales.

    Muy bueno el blog.

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