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“Coeur Volant”, El regalo de bodas de Marcelo de Alvear a Regina Pacini

En esta oportunidad tengo el agrado de compartir con ustedes la investigación que realizó el Lic. Gustavo Urueña especialmente para este blog, en la que aborda la historia de la residencia de Marcelo de Alvear y Regina Pacini en Marly, Francia.

La investigación, el texto y los planos fueron producidos íntegramente por Gustavo. Asimismo quiero aclarar que algunas de las imágenes no son propiedad del blog, pero se les coloca la marca de agua para proteger la investigación (en algunos casos a pedido de quienes las aportaron), dado que en reiteradas ocasiones se han copiado artículos e imágenes de este sitio sin tomarse el trabajo de citar las fuentes.

“COEUR VOLANT”, EL REGALO DE BODAS DE MARCELO DE ALVEAR A REGINA PACINI

Un manoir au côte de la route (Una casa de campo al costado de la ruta)

A diez kilómetros al Oeste  de París, en el departamento de Yvelines, entre las localidades de Versalles y Saint German-en- Laye, cercana a Marly-le-Roi, en  un paraje que fue  inspiración de maestros impresionistas como Sisley, Monet y Pissarro y antaño  dominios de Jeanne Bécu, Condesa de Du Barry; se encuentra Louveciennes, pequeña localidad con poco más de 7500 de habitantes.

Luego de cruzar el encuentro de la Ruta de Versalles  con la de Marly, en el número 12 de esta última vía y frente a la Puerta del Faro del Parque de Marly, se levanta junto al borde de la calzada, una construcción en apariencia sencilla, de  aspecto rústico, común al que poseen las edificaciones semirrurales de  esa región de la Île de France. Nada le permitiría hacer  suponer al paseante inexperto, que tras los portones que se abren al exterior; se esconde, rodeado por tres de sus lados de un frondoso parque, un inmueble  singular: Coeur Volant. Manoir que posee el mérito de haber logrado entrelazar  la historia de Francia y la Argentina.

En efecto, luego de trasponer los portones y avanzar por el sendero del parque a través de una curva que describe un semióvalo casi perfecto, el observador se posicionará frente a una típica fachada normanda, propia de Deauville o Trouville, pero transportada al corazón de los Côteaux de Seine. La perspectiva del manoir se ofrecerá en toda su definición y pureza estilística exclusivamente al parque y dando decididamente sus espaldas a la calzada. Esa es la causa por la cual, la que  debiendo ser su fachada principal sobre la Carretera de Marly, semeja más bien -salvo por algunos detalles propios de la arquitectura del cual es  ejemplo- a una medianera, un paredón casi cortado a filo.

La localidad de Louveciennes. Fotografía aportada por Gustavo Urueña.

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Vista aérea del parque de Marly. En rojo señalamos la ubicación de Coeur Volant y en turquesa el lugar donde se levantaba el Château de Marly le Roi, construido en el siglo XVII para el Rey Luis XIV y demolido a comienzos del siglo XIX. Fuente: Google maps.

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Vista del Château de Marly le Roi y su parque en el siglo XVII. En el centro se observa el abrevadero con los famosos caballos alados esculpidos por Coysevox que actualmente se conservan en el Museo del Louvre junto con el resto de las esculturas del dominio real. En rojo les señalamos la ruta de Marly, donde a pocos metros se encuentra Coeur Volant. Imagen tomada de Wikipedia.

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Fachada de Coeur Volant sobre la ruta de Marly. Fotografía aportada por Gustavo Urueña.

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Fachada sobre Marly. Fuente: Google Street View

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Un manoir que ya tenía historia 

La casa de campo -manoir- du Coeur Volant -del Corazón Volador- y las extensiones de tierra circundantes fueron, como parte del Dominio Real de Marly otorgado a  la Duquesa de Du Barry por Luis XV, subastados luego de la Revolución. Por tal motivo, pasaron al cabo de algunas décadas a ser  propiedad de los Señores de Aubernon, familia a la cual perteneció hasta principios del siglo XX.  Uno de los miembros de esa familia, Lydie de Nerville, esposa de Georges D´Aubernon, integró uno de los círculos intelectuales más brillantes del París de la segunda mitad del siglo XIX: el formado por Alejandro Dumas, Marcel Proust, Anatole France, de Maupassant, Fauré y Saint Saëns entre otras mentes sublimes. Madame Lydie, además de recibir a este grupo en su casa de París de la Rue d´Astorg en el 8º arrondissement, lo hacía también en su finca Coeur Volant en Louveciennes. La historia cuenta que Marcel Proust se inspiró en Madame D´Aubernon para crear a la Madame Verdurin de Un amour de Swann.

El origen de la denominación “Coeur Volant” , la cual designa no sólo al manoir, sino a todo el paraje donde éste se levanta (incluso al sector de la Carretera de Marly que limita la propiedad del manoir y el Parque de Marly se lo denomina “Côté du Coeur Volant”), puede buscarse en varias hipótesis, todas las cuales fueron aportadas por el Sr. François Kremper de “La Tribune de Louveciennes” quien a su vez tomó como fuente el texto de Monique y Jacques Laÿ, Louveciennes, mon village: algunas versiones creen ver en el nombre del dominio una deformación de “Camp Volant”  término basado en los campamentos provisorios establecidos en el límite de la propiedad real en la época de los trabajos de saneamiento   preliminares a la construcción del castillo de Marly. Otras conjeturas se orientan hacia las características topográficas de la carretera de Marly y al efecto que la escabrosidad de las mismas producían ante la aceleración de los carruajes en el corazón de los cocheros y en el  de sus pasajeros “le coeur ne volait-il dans la poitrine des cochers impuissants et des voyageurs épouvantés devant l´emballement du véhicule”[1] (El corazón no volaba del –gracias a que era contenido por el- pecho de los cocheros impotentes y de los viajeros espantados ante la aceleración del vehículo). Por último algunos se inclinan ante la presencia en una antigua construcción existente a la vera del camino; de una veleta (giroutte) coronada por un corazón y dos alas desplegadas. Cualquiera de ellas es ampliamente sugestiva.

Fotografías de la fachada de Coeur Volant sobre el parque. Imágenes aportadas por Gustavo Urueña, tomadas del sitio delcampe.net.

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Un manoir con una historia que continuó.

Hacia principios del siglo pasado Coeur Volant, ya había adquirido su aspecto típicamente normando. Así, bajo esa impronta fue cuando un millonario terrateniente argentino devenido en político y una de las más fulgurantes sopranos de su época que sedujera a medio mundo con su voz, llegaron a este manoir de ensueño. Coeur Volant fue el regalo de bodas que Marcelo T. de Alvear, ofreció a su esposa Regina Pacini. Decididos a residir en Francia, los Alvear-Pacini se instalaron en la vivienda  inmediatamente después de su boda en abril de 1907 y fue de su propiedad posiblemente hasta el año 1934. La habitaron de manera permanente hasta el año 1922, fecha en que Alvear volvió a la Argentina para ejercer la presidencia de la nación, previo desempeño desde 1916 como Ministro Plenipotenciario de nuestro país ante la República Francesa.

Una vez instalados en Coeur Volant, Alvear se encargó de sacar de circulación toda la discografía de Regina. Solamente le permitió cultivar su arte en contadas ocasiones ante amistades muy íntimas y rigurosamente seleccionadas. Para estas veladas hacía venir desde París al organista del Sacre Coeur para que acompañase a su esposa.

Según Félix Luna, fue en Coeur Volant, donde Alvear armó su gabinete, y precisamente en una reunión con el Mariscal Joffre en la que se descartó como Ministro de Guerra a José Félix Uriburu por su evidente germanofilia.

Apenas instalados en Coeur Volant, los Alvear -especialmente Marcelo- dedicaron toda su energía a amoblar y decorar el manoir. Dice Ovidio Lagos en “La Pasión de un Aristócrata”: “Todo había que comprarlo, desde la mesa del comedor, hasta la última toalla del cuarto de huéspedes. Qué emoción disponer de miles de francos y de libras esterlinas para adquirir lo que se les antojara. Una escultura de Rodin, La France, o un biscuit de Sevres, Psyché et les amours de Falconet costaba una fortuna. Para Marcelo nada era inalcanzable. Y así acumularon potiches  de porcelana china, tapicería de Flandes del siglo XVIII -Acción Guerrera-, ídolos mayas íntegramente de oro, muebles, platería, porcelana y baccarat, sin retacear el precio. Después de todo había miles de cabezas de ganado –y de hectáreas- para vender ¿Había que desprenderse de una parte de los campos de La Pampa y Chacabuco? ¿Era necesario vender cinco mil cabezas? Bastaba mandar un telegrama dando la orden y, como por arte de magia, millones de francos se acreditaban en una cuenta bancaria para seguir comprando automóviles, caballos, para mantener una numerosa servidumbre y para dar fiestas sofisticadas”[2]. También reconoce que si bien en Coeur Volant se recibían políticos-como Joffre o Clemenceau- e intelectuales y artistas, ello era parte de un  trato y una cultura “epidérmica” y que los Alvear jamás formaron parte del círculo de personalidades tales como Gertrude Stein, Apollinaire, Picasso o Matisse y que sus preferencias pictóricas se inclinaban más hacia las marinas de Boudin, las escenas pastoriles de Charles Emile Jacque o los retratos de Boldini.

Cuando los Alvear llegaron a la argentina en 1922, se instalaron primeramente en la casa que la familia Fernández de Anchorena poseía en la esquina de avenida Alvear y Montevideo. Este matrimonio (Juan Antonio Fernández Torres y Rosa Irene de Anchorena), que vivía permanentemente en París les facilitó la vivienda al matrimonio porque eran parte de su grupo de amigos en Francia junto a los esposos José y Sara Wilkinson de Santamarina entre otros. La casa, obra de Eduardo Le Monnier carecía prácticamente de mobiliario, lo cual generó algunas quejas por parte de Marcelo. Transcurrido algún tiempo se trasladaron a la casona que adquirirían en la calle 11 de septiembre 1240 en el barrio de Belgrano en la que residirían hasta el final de su mandato y que inmediatamente después venderían. Hoy funciona en sus dependencias el Colegio Esquiú.

Pasados la prisión y el exilio al que lo sometió el régimen conservador, en la primavera europea de 1934, y luego de que su situación económica se deteriorara notoriamente, los Alvear habrían puesto en venta Coeur Volant. Según Lagos en el texto mencionado, la propiedad fue adquirida ese mismo año por Enrique de Orleans, Conde de París -pretendiente de la rama Orleans al trono de Francia- y su esposa Isabel de Orleans y Braganza, Princesa de Brasil, quienes a partir de 1952, y luego de la derogación de la Ley de Exilio, la convirtieron en vivienda permanente. Los Orleans realizaron mejoras y refacciones que demoraron más de un año y medio atento a que el manoir había quedado en  pésimas condiciones luego de la ocupación alemana. Las reformas realizadas en el interior de la vivienda hicieron que se perdiera el carácter normando de la misma en favor de un cierto clasicismo.

Según Félix Luna, Marcelo de Alvear vendió Coeur Volant a un precio irrisorio, bajísimo, confirmando ello, según el autor, sus dotes de no tan buen administrador de sus bienes.

Según los biógrafos de los Condes de París, éstos no habrían comprado el manoir en 1934 como afirma Ovidio lagos. El pretendiente y su familia habrían vivido, primeramente en Bélgica y luego en Marruecos hasta 1950, año en que se derogó la Ley del Exilio. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, Henri d´Orleans quiso enrolarse para defender su país, pero le negaron esa posibilidad por la famosa segunda ley del Exilio de 1886 (la primera se estableció en 1848, luego de la caída de su antecesor, el rey Luis Felipe y que duró hasta 1871 con la caída de Napoleón III), ante ello se enlistó en la Legión Extranjera para lo cual no tuvo que declarar nacionalidad.

Ante la  posible discrepancia y consultados que fueran los archivos de “La Tribune de Louveciennes”, el Sr. François Kremper nos proporcionó una serie de datos que abren una nueva perspectiva acerca de los años vividos en Francia por el matrimonio Alvear-Pacini: “les propriétaires successifs de manoir du Coeur Volant: Aprés M. de Alvear, les propriétaires a été M. Alfred Lang, un industriel, qui éprouvé par le mort de son épouse l´a revendu au mois  d´avril 1924 á la famille Villeroy. Le manoir a été acquis en 1935 par un minotier de Strasbourg, M. Baumann. Cést a ce dernier que le comte de Paris achéte le domaine. Il emménage avec sa famille (son épouse et leurs 11 enfant” (Los propietarios sucesivos de Cœur Volant: Después del señor de Alvear, fueron el Sr. Alfred Lang, un industrial, que dolido por la muerte de su esposa la revendió en abril de 1924 a la familia Villeroy. La casa fue adquirida luego, en el año en 1935 por un harinero de Estrasburgo, Sr. Baumann. Es a este último a quien el conde de Paris adquiere el dominio. Él se instala con su familia ; su esposa y sus once hijos))[3].  De ello se puede concluir que Alvear si bien podría o no haber vendido la propiedad en 1934, es evidente que al menos la habría  comenzado a arrendar  ya  durante el transcurso de su presidencia (1922-1928).

Radicados definitivamente en Buenos Aires, Marcelo y Regina se instalaron primeramente en el edificio Saint en calle Esmeralda al 1100, frente a Plaza San Martín, el que abandonaron al cabo de unos meses para fijar su domicilio permanente en el edificio Estrugamou de Juncal y Esmeralda.

Fallecido Alvear en marzo de1942, Hasta último momento de su vida aspiró a volver a ocupar la primera magistratura del país. El llamado “fraude patriótico” impuesto por la restauración conservadora de la “Década Infame” en las elecciones de 1938, impidió se le confiriera nuevamente ese honor.

Cuenta Ovidio Lagos que producido el deceso de Alvear, su cuñada María Unzué de Alvear (por su casamiento con Ángel de Alvear, hermano de Marcelo)  decidió efectuar una visita de pésame a Regina en su piso de calle Juncal. Pero existía un detalle -insalvable- para Regina: María Unzué de Alvear -la mujer más rica de la Argentina y que durante más de medio siglo había oficiado de árbitro social de Buenos Aires- jamás había recibido a Regina en su palacio de avenida Alvear y Libertad: “…el casamiento de Marcelo con una “cantante” estaba muy por debajo de sus cánones éticos y sociales. Pero el tiempo había pasado, Alvear había muerto y consideró que era hora de acercarse a Regina en otros términos…para Regina, el piso de la calle Juncal no era la Casa de Gobierno, donde debió recibir las condolencias hasta de sus propios enemigos. Era, sin más, su casa. Y decidió no recibir a María Unzué de Alvear…Regina, a esa altura de su vida, no la necesitaba; aún más: podría darse el lujo de elegir a quien, de ahora en más, dirigiría la palabra”[4].

Regina, sola y sin hijos (el matrimonio nunca los tuvo), decidió mudarse a Don Torcuato –donde aún quedaban una manzana en la que habían construido una pequeña casa -obra del arquitecto Alberto Rodríguez Etcheto- y seis lotes chicos como parte de la herencia de Elvira Pacheco de Alvear, madre de Marcelo- y rematar para financiar la construcción de seis viviendas para renta, la mayor parte del mobiliario y la colección de arte que los habían acompañado desde la inauguración de Coeur Volant en 1907. Tal decisión fue llevada a cabo por la firma Ungaro & Barbará en diciembre de 1942.  Regina sólo decidió conservar y trasladar a la casa de Don Torcuato unas pocas piezas de porcelana, platería y cristalería, algunos grabados ingleses y la gran mesa del comedor de la casa de su suegro en Juncal 1082, esquina Cerrito.

Regina falleció en su casa “La Elvira” de  Don Torcuato, en septiembre de 1965. Vivía de una módica pensión y acompañada por el afecto de unos pocos fieles y seleccionados afectos: Francisco Bengolea y su esposa Delia Gowland Peralta Alvear, Pascual Carcavallo, Martín Noel y Elena Necol de Noel, Guillermo D´Andrea Mohr y no muchos más. Ella lograría trascender per se, siempre será recordada por sus donaciones y su más grandiosa obra que fue y sigue siendo  La Casa del Teatro.

Cuando  los Alvear se desprendieron de Coeur Volant, salvo el remanente del loteo de Don Torcuato y “Villa Regina”, la casa veraniega de Mar del Plata en Playa Grande, ya no quedaba nada de la fabulosa herencia de Marcelo que llegó a estar constituida por más de 30.000 hectáreas en General Larroudé, La Pampa y 7.500 hectáreas en Chacabuco, Buenos Aires. Por su parte, Regina en 1907, por sugerencia de Marcelo había donado a su madre Felicia la totalidad de su cuantiosa fortuna.

Enrique de Orleans falleció en junio de 1999, pero su familia ya había vendido Coeur Volant a mediados de la década del setenta. Luego de un polémico proceso sucesorio -en razón de haber desheredado a sus hijos-, en septiembre de 2013, un tribunal de París concedió a los diez herederos supérstites del Conde de París la disponibilidad de las doscientas últimas joyas y obras de arte del patrimonio nobiliario familiar-entre 25 o 30 millones de euros-  para hacer frente a los impuestos a la herencia, a la vez que establecía el dominio de los bienes inmobiliarios a favor de la Fundación Saint Louis. Algunos meses antes, un grupo de herederos, habían comenzado tratativas con Sotheby´s para organizar la subasta de estos bienes. De los 400.000.000 de francos de la época en que estaba valuada la fortuna de los Orleans en 1940, sesenta años después, se habían reducido considerablemente a una fracción de su valor nominal. Hacia fines de ese mismo año 2013, se dejó sin efecto la donación que Enrique de Orleans había efectuado al a Fundación Saint Louis en 1976, recuperando sus diez herederos  un par de decenas de millones de euros en patrimonio inmobiliario.

La última etapa de la vida de El Conde de París, giró en torno a la promesa nunca cumplida de Charles de Gaulle de que una vez muerto éste, se restauraría la monarquía, siendo la de Orleans, la dinastía reinante.

En la actualidad, y luego de un proceso de fraccionamiento y loteo, Coeur Volant es la residencia del embajador de la República de Guinea Ecuatorial. En 2010, la propiedad fue sometida a un meticuloso proceso de restauración a cargo de la arquitecta franco-argelina Nouma Blibli.

Coeur Volant en 1911 durante una recepción en tiempos de Alvear. Fotografía aportada por Gustavo Urueña.

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Marcelo de Alvear en el parque de Coeur Volant. Fotografía aportada por Juan José Matijas.

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Regina Pacini y Zelmira Paz en el parque de Coeur Volant. Fotografía publicada en el Libro “1889 – 1939 . Argentina, Los Años Dorados”  de Alberto Dodero.

Zelmira y Regina Pachini, tomada del libro los años dorados de dodero

La Condesa de París en el Gran Salón de Coeur Volant. Fotografía aportada por Gustavo Urueña.

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La residencia de la familia Fernández de Anchorena en la ciudad de Buenos Aires, sobre la Avenida Alvear, donde se instalaron Marcelo y Regina en 1922. Fotografía tomada en la década de 1960 por Raúl Rivero. El edificio actualmente es sede de la Nunciatura Apostólica.

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La residencia de Marcelo y Regina en el barrio de Belgrano, ciudad de Buenos Aires. Actualmente es sede del Colegio Esquiú. Fotografía tomada por Pablo Chiesa.

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Coeur Volant: Un acabado ejemplo de arquitectura normanda pintoresquista

Se puede definir “pintoresquismo” como aquella corriente artística en general y arquitectónica en particular que a partir de fines del siglo XVIII y principios del XIX,  desarrolló un proceso de valorización del componente “pictórico” en aquellas arquitecturas que se hallaban fuertemente vinculadas a lo paisajístico. Ello abrevó una mirada resignificativa a la producción arquitectónica surgida especialmente en el ámbito rural y de raíces anónimas y  medievales, de gran contenido folklórico y telúrico y que decididamente representó una reacción a los cánones compositivos académicos vigentes. Esta intención se manifestó “…en el uso de materiales constructivos rústicos, sin revestimientos, con ornatos surgidos del trabajo artesanal de dichos materiales y no sobrepuestos a la construcción, quedando expresados mediante sistemas y recursos como una nueva y sincera estética”[5].

En efecto, una de las características más notorias de la arquitectura pintoresquista es la asimetría resultante final del conjunto, consecuencia de la adición de volúmenes de prominente protagonismo (como la rotonda del salón de Coeur Volant) y  que en su análisis individual son mayoritariamente simétricos, por los profusos quiebres de cubiertas y tejados, por la presencia de chimeneas de diversos tamaños y alturas, y aberturas de diferentes dimensiones y tratamientos. Estas son las causas por las cuales la obra arquitectónica pintoresquista se revistió de un valor -tanto en lo exterior e interior- fuertemente estético y plástico que acompaño no sólo la topografía, sino también  la fuerza y el carácter del entorno circundante, por su presencia en el  mar, la montaña y el bosque. De este modo se desarrollarían las versiones inglesas, francesas, vascas, suizas, alemanas entre otras expresiones.

La caja muraría de estas obras se compone de muros reforzados por contrafuertes de piedra y paños de mampostería de elevación de ladrillos rojos, más uno o dos niveles más con estructura ligera a base de “pan de bois” -entramado de vigas y tirantes de madera dura, relleno con ladrillos- para sostén de aberturas y cubiertas.

Si bien estos son elementos comunes de la arquitectura pintoresquista europea en general, lo que diferencia a la arquitectura normanda respecto del resto, especialmente de la inglesa, ya sea rural o marítima es la presencia de elementos curvos, especialmente en las terminaciones de tejados y aleros. Esta particularidad, en algunos casos semeja la ondulación de las pagodas orientales. Ello en el pintoresquismo inglés no se verifica. Es por lo expuesto que se puede afirmar que el manoir es un claro ejemplo de esta corriente.

Fueron o son ejemplos de esta corriente normanda en nuestro país, precisamente en la costa bonaerense -es indisoluble la vinculación del mar con la arquitectura pintoresquista normanda y  la intención de las clases dirigenciales porteñas de que de Mar del Plata emule balnearios como Deauville, Trouville o Biarritz- : “Villa Atlantis”, de Carlos Dose (H), “Villa Normandy” de la familia Delor, Chalet “La Elisa” de la familia Bosch Alvear, obras de Gastón Mallet; Villa Ortiz Basualdo, obra de Louis Dubois y Paul Pater; Villa Alvear de María Unzué de Alvear y Villa Unzué de Casares, obras de Louis Faure Dujarric; la villa de Ezequiel paz, obra de Carlos Agote y los múltiples diseños del exquisito Alula Baldassarini, entre ellos, “Villa Regina” del matrimonio Alvear- Pacini en Playa Grande, frente al Golf Club y lamentablemente demolida. Ejemplo análogo de vivienda normanda en el ámbito rural argentino ha sido el casco de la estancia “San Jacinto” en Carabelas, partido de Rojas, provincia de Buenos Aires, propiedad de María Unzué de Alvear y obra de Louis Faure Dujarric.

En sus memorias, Isabel de Orleans, Condesa de París y moradora del dominio desde 1953, se refiere a Coeur Volant del siguiente modo: “La maison principale, sans grande caractére, rappelait una villa fin de siecle de Deauville, ne comportait que trés peu de piéces mais tres spacieuses”[6]. (La casa principal, sin gran carácter recordaba a una villa de fines de siglo de Deauville, contenía no poco más de algunas habitaciones pero muy espaciosas.) Precisamente el “carácter” que la condesa en su cosmovisión, no halla en el manoir, es lo que lo convierte en una pieza definida, limpia y sencilla que logra representar claramente su tipología, siendo ello, precisamente lo que le otorga su particular presencia.

Coeur Volant no es ni de lejos un chateau, no lo es ni en tipología, ni en función. Sólo una cómoda y espaciosa residencia semirrural de aproximadamente 1.000 metros cuadrados, con una fachada cuya disposición logra que sus ambientes principales se vuelquen  y logren una intensa relación con el parque circundante, poseedora de pocos (relativamente), pero amplísimos ambientes, con  dependencias anexas y rodeada de la foresta típica de esa zona de la Île de France.

Se compone la casa principal de un amplio hall y vestíbulo de ingreso del cual arranca una gran escalera cuyo enorme ventanal de vitraux ilumina el ambiente con la luz del Suroeste. A la izquierda una biblioteca que oficiaba de sala de estar y  un gabinete de trabajo que se prolonga en una sala de juegos o de cartas. Junto al vestíbulo, hacia la derecha del ingreso, el gran salón que se extiende en una semirrotonda hacia el parque, a través de cuyas amplias puertas-ventana deja ingresar el fabuloso verdor de éste. Lindera al salón una salita pequeña usada como fumoir y en tiempos de los Orleans también como jardín de invierno. Un comedor de honor de generosas dimensiones cierra el plano con un espacioso ventanal bombé y dos ventanas más pequeñas sobre la Ruta de Marly. El primer piso estaba compuesto por los departamentos privados de Marcelo y Regina y un departamento de huéspedes. El último nivel estaba reservado para los empleados de mayor confianza del matrimonio.

En tiempos de los Orleans, la planta alta estaba ocupada por los Condes de París, el segundo piso por los príncipes Enrique (H) y Francisco, las princesas Isabel y Elena.

Completaban el dominio, una casa de estilo rural -campagnard- más pequeña llamada “Blanche-Neige” (Blanca Nieve), las cocheras y dos invernaderos de hierro y vidrio (serres). “Blanche-Neige” fue la vivienda de los caseros en tiempos de los Alvear. Durante la residencia de los Orleans, moraban  allí sus siete hijos más pequeños (tuvieron una totalidad de once). Hoy la vivienda, a diferencia del manoir, ha perdido en gran parte su carácter típico campestre y rural.

Plano de la fachada de Coeur Volant sobre la ruta de Marly, diseñado por Gustavo Urueña.

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Plano de la planta noble de Coeur Volant, diseñado por Gustavo Urueña.

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Los interiores de Coeur Volant probablemente luego que la vendieran Marcelo y Regina. Fotografías aportadas por Juan José Matijas.

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Vista del parque y los interiores de Coeur Volant luego de las modificaciones que hicieron los Orleans en 1952. Imágenes aportadas por Gustavo Urueña.

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BIBLIOGRAFÍA

  • DODERO, Alberto y CROS, Philippe. 1889-1939 Argentina los años dorados. El Ateneo. Buenos Aires, 2007.
  • FERNÁNDEZ LALANNE, Pedro E. Los Alvear. Emecé. Buenos Aires, 1980.
  • LAGOS, Ovidio. La Pasión de un Aristócrata. Regina Pacini y Marcelo T. de Alvear. Emecé. Buenos Aires 1993.
  • LAY, Jacques y LAY, Monique. Louveciennes, mon village. Reliure Editeur Jacquette, 1989.
  • LUNA, Félix. Sudamericana. Buenos Aires 1999.
  • noblesseetroyautes.com
  • Louveciennestribune.typepad.com
  • lanouvellerevueargentine.com
  • arqhys.com
  • abc.es
  • ORTIZ, Federico; GUTIERREZ, RAMÓN y otros. Arquitectura del Liberalismo en la Argentina (1880-1930). Buenos Aires, 1968.

Un especial agradecimiento a M. François Kremper de la “Tribune de Louveciennes”, quien no dudó en ningún momento en satisfacer todas mis dudas e inquietudes y de realizar un sinnúmero de valiosísimos aportes.

[1] LAY, Jacques y LAY, Monique. Louveciennes, mon village. Reliure Éditeur Jacquette, 1989.

[2] LAGOS, Ovidio. La Pasión de un Aristócrata. Regina Pacini y Marcelo T. de Alvear. Emecé. Buenos Aires, 1993.

[3] Copia textual de parte del correo electrónico enviado por M. François Kremper de “La Tribune de Louveciennes” de Louveciennes, Yvelines, Seine et Oise, Francia en fecha 12/05/2014.

[4] LAGOS, Ovidio. Óp. cit.

[5] www.arqhys.com

[6] www.noblesseetroyautes.com

10 comentarios en ““Coeur Volant”, El regalo de bodas de Marcelo de Alvear a Regina Pacini

  1. Excelente trabajo. Habiá buscado sin resultados información sobre el mismo. Asimismo agradezco se me mencionara en una de las fotografías. De ser de su interés poseo una fotografía en color de Villa Regina ( Mar del Plata). Nuevamente mis felicitaciones RR

  2. Que nota tan interesante si bien conocía la existencia del Manoir de Don Marcelo y las fotos también nunca había visto planos de ella, me encantaría ver el plano de las otras plantas. Asimismo sería interesante hacer una nota sobre Villa Regina , me encantaría ver planos y fotos y de esta tristemente desaparecida villa veraniega. Y de La Elvira ¿esta última aún existe? Bueno como siempre muy interesante y quedo a la espera de más.

  3. Como siempre excelentes tus notas. Es un placer leerlas. Si bien ya conocía la existencia del Manoir de Don Marcelo, y muchas de las fotografías ya las conocía, no así del plano, y así poder imaginar mejor su interior, ya que no es mucho lo que se conoce de el, por otra parte que interesante sería tener planos de las otras plantas. Por otro lado podrías hacer alguna nota sobre Villa Regina, y poner planos y fotos de esa tristemente desaparecida villa veraniega. y una duda aun existe La Elvira? habrá fotos de la misma?

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