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La “Catedral” de la Avenida las Heras – La verdadera historia contada por uno de los nietos del arquitecto Arturo Prins

 

             El Sr. Enrique Gustavo Prins, nieto del Ingeniero y Arquitecto Arturo Prins, me envió el siguiente texto que escribió sobre los detalles de la historia y el juicio que tuvo que llevar adelante su familia por la construcción del edificio de la facultad de derecho de la Universidad de Buenos Aires sobre la Avenida Las Heras, actual Facultad de Ingeniería. Quisiera compartirlo con ustedes acompañado de algunas imágenes.

Arturo Prins 1877 – 1939
Foto extraída del Libro “Academia Nacional de Bellas Artes, 70 años de Arquitectura”
Arturo Prins 1877-1939
               Hay un viejo dicho que algunas cosas suceden no por casualidad, sino por causalidad. A lo largo de mi vida, he ido comprobando con la sonrisa típica del que ve la cosa desde lejos, desde fuera de la escena, la cantidad de dimes y diretes, acerca de tu inconclusa facultad, querido abuelo: un sin fin de artículos, algunos con rigor científico, otros con la sabiduría del que se cree un experto en el tema y con el pulgar escondido en el bolsillo o al costado del chaleco, daba cátedra ante sus escuchas, en al ámbito que le tocara, o escuchar micros televisivos referidos a este tema etc., y hasta en la facultad de arquitectura me han contado alumnos que se escuchaba por boca de algún profesor, que haciéndose eco, se hacía cómplice de la tan difundida y aguda mentira de su suicidio.
               Cuenta otro de tus nietos, Alberto R. Robredo, en un artículo: “Las Heras no fue un megalómano intento de Prins, como se afirmó tantas veces, sino el megalómano proyecto inconcluso de las autoridades de la Facultad de Derecho de esa época”…”Cuando dichas autoridades llamaron a concurso, lo ganó con un proyecto afín con el siglo XX, en sus primeros años. El Consejo de la Facultad de Derecho, lo anuló y llamó a un nuevo concurso para construir en gótico, por considerar este estilo más adecuado al Derecho”… “Los debates entre el arquitecto Prins y el Consejo de la Facultad fueron memorables, ya que éste sostenía que edificar gótico en pleno siglo XX era indigno para un país moderno y pujante, además de la enorme inversión que eso representaba”.
                  El Consejo no dio marcha atrás y Prins viajó a Europa a estudiar gótico. A su regreso nuevamente ganó el concurso, pero sucedió lo anticipado por él: los fondos eran insuficientes y hubo que suspender la obra del Palacio del Derecho, del que sólo queda una inconclusa muestra en Av. Las Heras, inaugurada el 22-12- 1925.  Por supuesto quedaron también inconcluso el pago de los honorarios. Esto derivó en un largo juicio. Y aquí viene no la casualidad sino la causalidad.
 
Maqueta del proyecto original
El edificio en construcción
Fuente: www.uba.ar
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El edificio parcialmente inaugurado
Fuente: prinsyranzenhofer.blogspot.com.ar
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El edificio en la actualidad (observen la ausencia de los techos a dos aguas, los ventanales, la crestería  y los pináculos que desaparecieron en fecha desconocida)
Fuente: www.barriada.com.ar
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                  Recorría yo una de las calles de mi actual ciudad, Rosario, viendo vidrieras o las baldosas de las veredas que pasaban por debajo, al ritmo que imprimían mis zapatos, en el acostumbrado caminar… Me detengo en uno de esos locales atestados de libros viejos, ingreso y recorro las estanterías buscando con melancolía lo que siempre algún pasado nos muestra. Tomo un libro, aún no sé qué me llevó a elegirlo, pues jamás hubiera elegido tan, para mí, árido tema: “Mi Paso por los Tribunales” de Alfredo Eymann, lo abro, voy al índice y empiezo a pasear mi vista a lo largo de los temas, 51 en total, y me detengo en uno, (me sigo preguntando porqué, porque jamás me interesé por ningún tema que tenga cualquier ítem del Derecho, o conexión con algún Tribunal): “El pleito más largo en mi vida profesional” pág.15. Busco la página 15 y comienzo a leer: (copio textualmente)
               “Bien se dice que la Justicia cuando más breve, mejor. Desgraciadamente esta condición esencial unida a la buena y barata, no se cumple en nuestro país. Múltiple factores contribuyen a largar la dilucidación de los procesos, entre ellos el engorroso trámite de nuestros Códigos de Procedimientos y la desidia humana, en la que no siempre la responsabilidad debe recaer en los encargados de administrar Justicia. También es necesario involucrar a todos aquellos que comparten esa responsabilidad, como fiscales, asesores de menores, peritos y no pocas veces a los propios profesionales.
                El caso es que la tónica de la Justicia se caracteriza por la lentitud, o sea que se trata de una maquinaria sumamente pesada. Esto me ocurrió en un juicio bastante famoso, el que duró en su tramitación cerca de un cuarto de siglo, para ser más preciso 22 años, o sea desde 1940 a 1962. Se trató del cobro de los honorarios del Ingeniero Don Arturo Prins, fallecido en el año 1939. El Sr. Arturo Prins fue un hombre de probada capacidad intelectual y vasta cultura, que ostentó los títulos de ingeniero y arquitecto, culminando su trayectoria de hombre útil a la civilidad cuando mereció ser galardonado con las palmas de miembro de la Academia de Bellas Artes. Con el Dr. Ángel Rómulo Mariano Montes de Oca, iniciamos su juicio sucesorio en representación de todos sus herederos, el que debimos suspender hasta que se resolviese el juicio por cobro de honorarios por los proyectos y dirección del edificio de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, ubicado en el amplio solar de la Avenida Las Heras, cerca de la Avenida Pueyrredón. Este juicio se caratuló “Sucesión Arturo Prins c/ La Nación s/cobro de honorarios” y tramitó ante la Justicia Federal.
               Para que se tenga una idea de la magnitud de la labor desarrollada por el Ing. Prins, es menester hacer un poco de historia. Al comienzo de este siglo, o sea en el año 1908 más o menos, el Consejo Directivo de la Facultad de Derecho, que funcionaba en la vieja casona de la calle Moreno al 400, abrió un concurso para la construcción de un edificio que reuniera las condiciones adecuadas para el funcionamiento de esa casa de estudios en el amplio predio de la Avenida Las Heras. El concurso fue ganado por el Ing. Arturo Prinas, quien al efecto confeccionó los planos de un edificio de estilo greco-romano a semejanza de la mayoría de las construcciones de esa época con destino oficial. Hubo las consiguientes demoras para el comienzo de las obras y ello dió lugar a que el Consejo Directivo que sucedió al anterior cambiara de opinión en cuanto al estilo que debía imprimirse al edificio, resolviendo en definitiva, que debería utilizarse el gótico. Impuesto de esa variante, el Ing. Prins, después de realizar un viaje a Europa ex profeso para estudiar y tomar apuntes de las catedrales de Reims, Colonia, Chartres. Chalón-sur-Saone, etc., presentó un proyecto de edificio gótico de la Facultad de Derecho, el que fue objeto de entusiasta aprobación por parte de los señores Consejeros.
                 Entre las cláusulas del contrato de adjudicación de las obras, existía una por la cual el Ing. Prins recién podría cobrar sus honorarios cuando el edificio quedara habilitado. Las obras comenzaron y fueron detenidas muchas veces, la mayor parte de ellas por falta de fondos para proseguirlas. Por fin sólo se levantó la parte de su frente, sin las torres que la coronaban y quedando sus paredes sin el correspondiente revoque. Sin embargo es de admirar la gracia y armonía de ese edificio en su “maquette”, aun cuando es necesario reconocer que el edificio no se adecuaba al destino que se le quiso dar, pero ello no era culpa del Ing. Prins, sino del Consejo Directivo de la Facultad de Derecho que así lo dispuso.
                  Sin ver coronado tan gran esfuerzo, tal vez la obra cumbre de su vida, el edificio de la Avenida Las Heras fue habilitado tal como se encontraban las obras, pues a él se trasladó la Facultad de Derecho que funcionaba en la calle Moreno. Con la habilitación de la obra en condiciones tan precarias, quedaba expedida la vía para hacer efectivos los honorarios por parte del Ing. Prins. Este en vida realizó muchas gestiones en ese sentido, pero sin resultado positivo. El Dr. Ángel R. M. Montes de Oca rehusó hacerse cargo del juicio por cobro de los honorarios que correspondían al Ing. Prins, declinando ese cometido en el Dr. Eduardo H. Maglione, que había sido gran amigo de aquel y además conocía, a través de esa amistad, todos los pormenores de la gran obra. Todos los herederos aceptaron esa determinación del Dr. Montes de Oca aunque impusieron que la representación de ellos la ejerciera mi persona. Yo no conocía al Dr. Maglione, pero puedo decir que desde el primer momento de nuestra actuación, mantuvimos una cordial cooperación que perduró hasta el día de su fallecimiento, ocurrido antes que el juicio terminara.
                   El escrito de demanda que redactó el Dr. Maglione contenía nada menos que 50 fojas, lo que puede dar una idea de la complejidad de su contenido. Al iniciar la demanda, me entrevisté con el Secretario de turno ante el cual debía tramitarse y a quien le hice notar el problema que significaba la agregación de su documentación. Este sin valorar mayormente mi preocupación, me contestó que no consideraba que existiera ningún inconveniente en que esa documentación se acompañara con el escrito de demanda, tal como exigía y lo exige el Código Procesal. Sin embargo cambió de parecer cuando le manifesté que nada más que en planos tenía que agregar más de 2.000, alguno de los cuales tenían cerca de 4 metros de superficie, con los cuales estimaba que la Secretaría iba a quedar obturada.
             Convinimos en llegar a un acuerdo con el Fiscal en lo Federal, en ese entonces el Dr. Bullrich Urioste y con él resolvimos practicar un inventario de todos esos planos y depositarlos en el Centro de Arquitectos para su oportuna verificación y confrontación por los peritos Ingenieros que correspondería designar. Así se hizo. Cuando se le confirió traslado de la demanda al Fiscal, este solicitó seis meses de plazo para su contestación dada la magnitud del juicio y de la enorme documentación acompañada. Vencido ese plazo, el Dr. Bullrich Urioste, solicitó otros seis meses más hasta llegar a un año, fecha en recién contestó dicho traslado. Debo aclarar que en la demanda se reclamaban los honorarios de los proyectos de edificio – el greco romano y el gótico, con sus correspondientes planos y muy distintos unos de los otros, como asimismo, la dirección de las obras de estilo gótico. En total su importe era de $ 1.000.000 m/n.(tener en cuenta que este libro es abril de 1973).
                 Al fin luego de enorme demora debido sobre todo a la prueba pericial en la que intervinieron los peritos de parte y un tercero designado por el Juzgado, obtuvimos sentencia favorable que la Cámara en lo Federal confirmó. Recurrido el fallo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación por el Agente Fiscal, este alto Tribunal modificó la sentencia de Ira. Instancia y de la Cámara, con el argumento de que siendo uno sólo el edificio levantado y dirigido por el Ing. Prins, no procedía hacer lugar a la reclamación de dos proyectos de edificios distintos. Por consiguiente la acción en definitiva prosperó prácticamente por la mitad de lo reclamado, más sus intereses y costas de Ira. y 2da. Instancia y los de la Corte, en el orden causado.
                 Como la Corte Suprema en ese entonces no hacía lugar al criterio largamente reclamado de la devaluación de la moneda y su incidencia negativa en pleitos de la duración como el de que se trata, se comprenderá cuan magra resultó a la postre tanta y tan larga labor profesional y desde luego es de imaginar la desilusión de los herederos del Sr. Arturo Prins. Sigue redactando el Dr. Eymann: – Otra acotación al margen de ese juicio, es la de que durante su transcurso fallecieron la Sra. Carmen Llobet de Prins, esposa del Ing. Arturo Prins, mi primer letrado patrocinante el Dr. Eduardo H. Maglione. De manera que tuve que seguir el juicio hasta sus últimas instancias con el Dr. Eduardo Maglione (h).” Lo percibido alcanzó para que sus 4 hijos, sus cónyuges, y los 4 nietos de Prins, nos reuniéramos en un cordialísimo almuerzo, en un medio día de la ciudad de Buenos Aires.
                En cuanto al Ingeniero y Arquitecto Arturo Prins, enfermó y terminó sus días en una habitación del entonces Sanatorio Podestá, ubicado en la esquina de la calle Uruguay y Viamonte, en el año 1939, rodeado del afecto de sus seres queridos, muy lejos de un suicidio, con la serenidad del que vivió una vida llena de vida y alegría. Y en cuanto al Derecho, refiere su nieto Robredo, abogado él, ” … esto le permitió, al también profesor universitario Prins, dar su lección póstuma por medio de la pluma de Rafel Bielsa, cuyo comentario de la sentencia fue el primero que planteó la injusticia de un pronunciamiento justo aniquilado en sus efectos por la inflación, con lo que puso la piedra fundamental del desarrollo de la teoría de la imprevisión y de la indexación, culminadas en la valoración colectiva de la estabilidad” .
                Sea este mi homenaje a nuestro abuelo, a tan dignos letrados y todos aquellos que tomaron esta causa con la seriedad e imparcialidad también demostrada.
Enrique Gustavo Prins

60 comentarios en “La “Catedral” de la Avenida las Heras – La verdadera historia contada por uno de los nietos del arquitecto Arturo Prins

  1. Ya nada le podrá compensar a su abuelo pero, estoy seguro, que sonreiría agradecido por la defensa de su dignidad que le hiciera su nieto. Felicitaciones. Por mi parte, trataré de difundir su texto.

  2. Muy interesante….por primera vez me entero de la verdad sobre lo que pasó con “LA CATEDRAL”
    de la vieja facultad de Derecho (allí no se enseñó derecho ni justicia sino todo lo contrario) .
    Por lo visto en nuestro país y nuestra justicia nada ha cambiado con el paso de los años.
    Felicito al nieto por hacerle justicia a su famoso abuelo.

    1. Qué historia y cuánta injusticia!
      Sr. Enrique Gustavo Prins, gracias por hacernos partícipe de esta información!
      Una anécdota al respecto: en mis otrora viajes en colectivo he visto a mujeres persignarse al pasar fente a la fachada de “la Catedral”.
      Yo también promocionaré su lectura.

    2. No entendí su concepto sobre que “allí no se enseño derecho ni justicia sino todo lo contrario”.
      En ese edifico funcionó y funciona una sección de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Son otras ciencias, otras artes, “no lo contrario”.
      Sldos.

      1. Creo que al decir “todo lo contrario”, se está refiriendo a que ni el ingeniero ni su familia tuvieron justicia por el impago de la obra.

  3. Muy interesante.
    Tantos mitos circulan acerca de éste edificio. En buena hora que hagas conocer la verdad. Como una verdad de puño circula la versión del suicidio del arquitecto Prins. Lo mismo se dice de José Julián Nuñez. No sé como se ha inventado una leyenda de “arquitectos malditos”.
    Muchas gracias

  4. Muchas gracias por el post. Soy abogado y entusiasta de nuestra historia y la arquitectura. Realmente lamento mucho lo que le sucedió al Ingeniero. Lo peor es que esas cosas -hoy en el siglo XXI- pueden volver a suceder. El servicio de Justicia no ha mejorado.

  5. Todo el final de mi carrera de Ingeniero Civil, en esa facultad, tuvo el contexto del rumor, promovido torpemente aun entre algunos de mis colegas estudiantes, de que el edificio no se habia revocado (es decir, el ladrillo se dejo desnudo y a la vista) porque el proyectista hizo “malos calculos constructivos (?¡?¡?¡¡?)” y, por lo tanto, la construccion se derrumbaria si se aplicaran las distintas capas de terminacion exterior. Estupideces varias que uno escuchaba. Mis respetos a la memoria y la honra del Ingeniero y Arquitecto Prins, y un abrazo a la distancia, con el mismo respeto, al Sr. Enrique Prins.

  6. Digno de leer, Lleno de información y muy rico culturalmente, para entender un poco la idiosincrasia de la sociedad en la que vivimos inmersos. Gracias.

  7. Reblogueó esto en Gaby Rabellinoy comentado:
    “El Ingeniero y Arquitecto Arturo Prins, enfermó y terminó sus días en una habitación del entonces Sanatorio Podestá, en el año 1939, rodeado del afecto de sus seres queridos, muy lejos de un suicidio.”

  8. Realmente muy interesante el artículo y hermosa arquitectura. Yo vivo sobre la calle Enrique Prins en Barrio River, en honor a quien es dicho nombre?

  9. siempre que pasado por alli,me asombre con tanta belleza. ademas como futura guia de turismo eso me encanta , saber todo lo que habia, y aun queda con respecto a nuestros palacios, iglesias, etc.

  10. Interesante historia y convincente defensa de la actuación de un profesional serio que resulta envuelto en un proyecto demente concebido y manejado por incompetentes. Esperando que sirva de conforto (o de diversión) al señor Prins, como colega de su abuelo y como usuario frecuente del colectivo 102 le comento que más de una vez me ha tocado observar algún pasajero desprevenido que, al pasar por el edificio, con devoción se hace el signo de la Cruz.

  11. Me gustó la nota. Yo también había oido que no la habían terminado por un mal cálculo y que la estructura no aguantaría si le ponían lo que faltaba. Y que el ing. se había suicidado por eso. Todo eso queda mas “elegante” que decir: no nos alcanzó la plata ni para terminarla ni para pagarle al ingeniero.

  12. muy interesante! yo tenía como cierta la historia del suicidio y que el edificio no se pudo seguir por error de calculos. me alegro que no haya sido así. aunque sea póstumo habría que cuidar ese edificio y hacerle un busto como homenaje.

  13. He leído este artículo motivado en razón que, en el día de hoy, al pasar por frente al edificio vi que están revocando partes de la fachada, lo que me sorprendió. He escuchado varias veces que por un mal estudio de suelos no pudo terminarse el edificio de la entonces Facultad de Derecho y actual Facultad de Ingeniería. Resulta muy interesante el asunto del juicio de honorarios y la reseña de “ut supra”. Saludos cordiales.

  14. Un artículo sumamente interesante para retomar la verdad con memoria. Una obra maravillosa en restauración y un Estado Nacional que se hizo cargo.

  15. Que interesante e indignante el relato.
    Como vemos el edificio ha trascendido la vida de las personas.
    Me parece muy injusto que en el contrato original el comitente incluyera la cláusula del cobro de honorarios para cuando se habilite la obra, habida cuenta, según comentarios del arquitecto, que por el excesivo costo de la obra era muy posible que no se pudiera terminar, por lo cual a mi juicio existe un vicio oculto en el Contrato de Honorarios el cual aparentemente se confeccionó con cierta picardía y mala fe.
    A modo de un pequeño aporte a ese muy cordial almuerzo en familia de los hijos y nietos del Arquitecto, mi percepción es que la historia de las personas trasciende aún más que los monumentos ya que se trasmite a nuestras futuras generaciones, de diferentes maneras en el imaginario colectivo.
    Gracias.
    Arq. Marco Italo Suito Giovannini

  16. Durante 1960 y 1961 participé del Curso de Ingreso a la Facultad de Ingeniería. Es un edifico magnífico y misterioso. Me llama la atención que se hayan empleado ladrillos comunes en su construcción, un trabajo de hormigas. No es de extrañar que no se haya podido concluir.

  17. Excelente nota. Es un edificio que asombra e intriga. La historia asombra y duele. seria bueno que expongan esa impresionante maqueta en el hall del edificio con fotos y relatos. Asi lo que se habla en los pasillos se termina en el hall de entrada !! Felicitaciones los Prins.

  18. Tuve la suerte de estudiar en este edificio cuando fue facultad de Ingenieria calculo que en el año 1954/55 antes de que nos trasladaran al edificio que era de la CGT, vivimos momentos memorables durante la revolucion Libertadora de 1955 los que quedaron atrapados en la catedral, recibian alimento a travez de la calle Las Heras por funiculares de piolin y mandados por los vecinos de la zona

    1. con respecto al comentario de LUTZ GERARDO FREITAG, comentaré que yo me siento orgullosa de haber participado en 1955 , por atar los paquetes con la comida a los piolines que los familiares de los que quedaron atrapados les traían….. la zona contribuían….como yo era niña la policía me dejaba pasar sin miramientos….tuve dos tíos que fueron profesores de esa Facultad y mi padre ( DECANO DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS ) me ayudaba, era uno de los organizadores …vivíamos en la calle Agote al 2400….. agradezco al nieto del ARQ PRINS sus aclaraciones y le propongo dar más publicidad a este asunto….porque yo nací y viví con ÉL toda mi vida hasta los dieciocho años. Siempre que paso por allí me emociono

  19. Realmente interesante relato….nunca supe que podia ser ese edificio…mi ignorancia me hacia pensar en una iglesia…en una basilica…algo por el estilo…jamas, que podria ser una facultad…
    Siempre que pasaba por frente de el, quedaba intrigado…
    Con el transcurrir de los años…y ya viviendo mas de 37 años en el extranjero…me encuentro con este articulo…que consigue develar mis incognitas….
    Muchas gracias a quien lo escribe…despues de tantos años…tengo idea de lo que es ese edificio…Lamento todo lo que tubo que pasar el ingeniero y sus herederos…pero veo que son cosas muy normales en nuestro pais…
    Muchas gracias…

    1. La confusión proviene porque en la Edad Media la arquitectura administrativa copiaba a la arq. religiosa. Este edificio podría haber sido una facultad no-conventual/monástica en la Edad Media. El uso civil no era contradictorio con lo gótico. Me parece que el arquitecto interpretó bien los deseos de sus mandantes. Saludos

  20. He pasado mi niñez a cuadras de dicho edificio y desde entonces tuve la curiosidad de saber porqué tan maravillosa obra seguía inconclusa.
    Hoy después de 40 años, entiendo y reafirmo porque tantas obras en nuestro país, están en las mismas condiciones.
    O bien,tuvieron un desenlace parecido.
    Gracias por tanta información, enriquece nuestra historia cotidiana y nos muestra una vez más cual es nuestra idiosincrasia.
    Vivo en la provincia de Córdoba, y aquí también tenemos muchos ejemplos como este.
    Por cierto no tan buenos

  21. Hice el curso de ingreso a Ingeniería durante 1960 en ese hermoso edificio, y luego cursé y rendí Estabilidad I y II, y Construcciones Industriales en dicho edificio, sin conocer su historia
    Debería haber un busto del Ing/Arq. principales en su hall principal. Gracias a su nieto por el relato y la defensa de su abuelo.

  22. Creo que si en vez de tanta complicación, se hubiese cerrado, disuelto o clausurado la facultad de derecho, hoy tendríamos un país mucho mas justo, y por supuesto mas ordenado.
    No existe nada que un par de abogados no puedan complicar lo suficiente como para que nunca se esclarezca. Lógico, siempre y cuando haya honorarios de por medio.

  23. Agradezco esta información, tenía en mi ignorancia como verdadera la del suicidio. Lo había escuchado en Arquitectura cuando pasé brevemente por esa facultad en mis años mozos. Pero es también muy interesante la explicación de cómo llegó a otorgarse la autorización para ejecutar las obras. Ahora, qué se sabe de lo tan comentado sobre que no pudo revocarse porque el edificio se podía derrumbar por mal cálculo ? Es que ha sido simplemente porque nunca hubo fondos para terminar la obra? Muchas Gracias BV

  24. No sabiamos que existia un edificio asi, mi mama tuvo que ir a Azcuenaga 1234 cerca de ahi para tramitar el ingreso mio a la escuela secundaria que el director no me permitio ingresar por mi discapacidad. Mi mama paso por lo que creia que era una catedral y prometio que si salia favorable el dictamen del ministerio de educacion (Azcuenaga 1234) de mi ingreso al secundario, prometio ingresar ahi y rezar. Salio favorable y cuando ingresa a la supuesta catedral se encontro con que era una facultad de ingenieria y para cumplir con la promesa ingreso igual y se ubico en el hall y rezo un padre nuestro mientras a su lado pasaban alumnos con carpetas libros y laminas.

  25. INCREIBLE HISTORIA,… SOY ARQUITECTO, Y PENSABA COMO ÉL QUE NO DEBÍA HACERSE UN EDIFICIO GÓTICO EN PLENO SIGLO XX PERO LA VIDA DISPUSO OTRA COSA,… EL EDIFICIO ES HERMOSO…. Y CREO QUE HABLA DE LO QUE SOMOS LOS ARGENTINOS,. CUANDO CAMBIEMOS SE PODRÁ TERMINAR,..

  26. Hola , fui estudiante de ingeniería y curse dentro del edificio , la verdad que siempre me gustaron esta clase de obras por lo que siempre la observe con asombro y admiración cada parte del edificio , me sumo al pedido de que debiera existir una placa o busto en recuerdo al ing Prins

  27. Estimado Señor Prins, Soy Julio César Lemme Plaghos. Mi padre era el Arquitecto Julio César Lemme, Profesor durante 40 años en la UBA y en las Universidades de Belgrano, Morón y Mar del Plata, en donde se jubiló como Decano. Fue autor de varios libros sobre su especialidad, Instalaciones. Amante de la Arquitectura y el Diseño, era un verdadero admirador de su abuelo y del edificio que levantara para la Facultad de Ingeniería.

    Cuando yo era chico me apasionaba copiar en tinta china dibujos de edificios y monumentos de los inmensos libros su biblioteca sobre el tema. De templos egipcios a capillitas coloniales de nuestro interior, todo caía en mi pluma parado en un banquito y apoyado en su tablero cuando él no estaba. Catedrales góticas, algunas. Eran difíciles de dibujar. La Facultad de Ingeniería, varias veces aunque con éxito artístico lamentablemente relativo.

    Supo llevarme a conocer el portento por dentro y, en lo personal, como vivíamos cerca (Callao al 1600) yo no dejaba de mirarlo asombrado todos los días de ida y de vuelta del colegio en los tranvías 10 o 17 que con su tracatraca para mi suerte , avanzaban lentamente por Las Heras. Tal como me sucede con los grandes genios de la música, nunca he podido comprender cómo alguien puede tan siquiera crear en su imaginación semejante diseño tan bello y complejo y llevarlo a la vida a través de miles de cálculos de estructura.

    Soy de los que caminan mirando hacia arriba, “supervisando” cada balcón, cada columna, cada arco, cada frontis, cada cúpula. Hoy, cuando voy a Buenos Aires, aprovecho ir al consultorio médico de mi cuñada frente al Hospital Rivadavia, para correrme hasta la esquina de Pueyrredón y quedarme mirándolo un buen rato.

    Un honor tener el placer de saludarlo. Un cordial saludo –

  28. Excelente. Muchas gracias por compartirlo. Tuve la suerte de estudiar y terminar mi carrera de ingeniero civil en ese edificio. Es más, la materia con la que me recibí fue Patología de la Construcción y la dictó el Ing. Claudio Risetto, el cual tengo entendido, dirigió las tareas de restauración y puesta en valor del edificio.
    Algo que me quedó boyando de mi época de estudiante, es que estructuralmente estaba perfecto, pero que el estudio de suelos que se había hecho no había sido bueno y que el edificio estaba inclinado. Si uno se para al frente del mismo, unos 3° a la izquierda. Alguien escuchó ese comentario?.

  29. ¿Habrá conocido Borges lo historia del Arquitecto e Ingeniero Prins y su edificio Neogótico?

    Hubiera imaginado dos Alberto Prins; uno Arquitecto y el otro Ingeniero; tal vez uno haya sido el de los cálculos erróneos y la decisión moral de quitarse la vida; el otro el dedicado constructor que muere “rodeado del afecto de sus seres queridos, muy lejos de un suicidio, con la serenidad del que vivió una vida llena de vida y alegría.”.

    Parecería que el Sr. Prins ha alcanzado una doble inmortalidad, la de su obra y la de su historia; cómo artista que fue lo imagino abrazado a Borges riéndose con picardía de los sucesos; allí deben haber ya terminado un cuento que relata la vida de los dos señores Prins; sus senderos entrecruzados y sus historias que se bifurcan.

    El recuerdo del Sr. Prins está mucho más vivo entre todos nosotros justamente por estas dos historias, lo interpreto como un regalo para hacerlo trascender aún más allá de su obra.

  30. Muchas gracias por compartir esta historia, que habiendo pasado por la facultad de Derecho, desconocía. Por supuesto que también he ingresado a la facultad de Ingeniería justamente para observar la belleza de su construcción a pesar de no tener su final. Mis respetos para el arquitecto e ingeniero Prins y familia

  31. …… escribo por lo que me contó en su momento mi marido que vivió en su infancia sobre la Av Las Heras y Austria, que pasaba diariamente por ese edificio, cuando hizo la carrera de arquitecto (55/60) se intereso por la construcción del mismo y del arq Prins, y que falleció en el Sanatorio Podestá (hoy Juzgado de Uruguay 714 así se lo conoce). Un recuerdo a su memoria RAUL J DIEHL

  32. Naci en el Sanatorio Anchorena en Abril 1945, viviamos sobre la Av Las Heras 2153 en diagonal al edificio construido por el Ing Prins. Siempre admire con atraccion esa construccion que se notaba inconclusa cuando jugaba desde chico en la Plaza Emilio Mitre, mientras mi padre dibujaba bosquejos de la plaza, su estanque de agua (muy similar al que se encuentra en la entrada del Jardin Botanico) y la obra de Prins. Me detenia mas a mirar la “Catedral” que la tradicional calesita que aun existe.
    Segun me contaba mi padre el intento del diseno estilo gotico frances era construir una replica de la Catedral de Notre Dame, de lo cual nunca tuve confirmacion. No me sorprende que muchos se persignen al pasar por su frente, y observando los detalles y la maqueta que nos muestra su hijo, es muy similar a una gran Catedral.

  33. Casi como en el principio del relato, llegué hasta acá por una de esas extrañas causalidades. Me gustaría aclarar que desconocía el mito popular sobre el suicidio del Ing. Prins, pero si debo hacer honor a la verdad, creo haber caído en otro mito popular… Tenía yo por sabido que la magnánima obra edilicia se había dejado inconclusa por un error de cálculo que habría devenido en la imposibilidad de los cimientos de soportar el peso del edificio completo y terminado, razón por la cual se habrían dejado incompletas las torres y hasta se había removido el revoque para aliviar peso a la frágil estructura. Habiendo leído todo el texto creo debo una disculpa a la memoria del Ingeniero en cuestión, y a todos aquellos a los que en mi buena fe informé mal.
    Como anécdota simpática, si se quiere, puedo agregar que me casé en la iglesia de San Agustín, la cual elegí por su estilo gótico, y que se ubica en Las Heras y Austria, a unas muy pocas cuadras de la facultad, y que dada la suma de la ignorancia de algunos de los asistentes y el estilo arquitectónico del edificio, hubo quienes llegaron a la boda con cierto “retraso” por haberse quedado esperando en la puerta de la facultad la aparición del coche nupcial con la que hoy es mi esposa a bordo… tres de ellos son mis hermanos… y aún hoy, años después se ríen de la confusión.

  34. Una noche, hace un año o algo más, esperando el colectivo 110, observé largamente la fachada de “Santa María de los Ingenieros”. Se veía una ventana gótica en azul, iluminada desde el interior. Pensé qué buenos efectos especiales hacen ahora los arquitectos, me parecía de “El Golem” de Meyrinck. Volví a pasar, de día, y descubrí que era el tejido azul que ponen como protección de las obras, sobre la cual se proyectaba la luz de la ventana. ¡Una fantasía de ciudad Gótica!

  35. Desde el interior se pueden ver en los vitrales de las ventanas que dan al exterior símbolos de la justicia, por ejemplo la famosa balanza romana de dos platillos. La gente lo confunde con una iglesia pues ingnora –la mayoría lo ignoramos– que en la Edad Media los edificios para usos civiles tenían el mismo estilo-diseño que los de uso eclesiástico. Sólo los contemporáneos pensamos que todo edificio gótico, necesariamente tiene un uso religioso. Interesante historia. Saludos.

  36. Las casualidades siempre tienen sus causas, como todos los fenómenos ( hoy entendemos el eclipse de otro modo que milenios atrás), que sepamos o no las causas no niegan que existan. Sin dudas existía una explicación pendiente, y de algún modo un libro inversímil dió la respuesta. Respecto al edificio, tan especial en una ciudad que generalmente demuele edificios históricos, es algo que recuerdo con cariño. Un par de tíos míos, jóvenes médicos psiquiatras, se mudaron a un edificio frente a la catedral de Las Heras. No recuerdo si era el 4to. o 5to. piso, pero su salón daba a la avenida, y el monumento gótico era una maravilla para mi imaginación infantil. Yo estaba convencido que se trataba de una iglesia, y no siendo católicos sino encima con un padre socialista, jamás se me ocurrió siquiera cruzar la avenida para espiar que había adentro. Tendría unos 10 años y me mandaron a estudiar pintura con un alumno del Taller Torres-García, que nos hacía pintar al óleo naturalezas muertas y, si el tiempo lo permitía, paisajes. Unos años mas tarde llegué hasta Santos Lugares con un compañero mayor del taller para pintar la Catedral de Lourdes, y al verla yo me decía “venir con el aguarrás, el caballete y los colores en tren hasta aquí cuando en Barrio Norte hay algo parecido…” Es una pena que no la haya dibujado entonces, cuando estaba a una altura por encima del techo de La Catedral…
    Respecto al relato, es otra triste muestra de como la infamia fue devorando un país tan lleno de gente emprendedora y creativa como el arq. Prins. Tener que luchar contra comités de zánganos, contra parásitos, burócratas y vivos de todos los pelajes y graduaciones, de lo académico a lo judicial, de lo económico a lo humano….Sin dudas fue una noble persona, que cada proyecto le dió alegría como sus amistades y su familia, de más está declarar su capacidad, venciendo una vez tras otra el concurso del edificio y dando respuesta a las exigencias ridículas ( en pleno Modernismo pedir un edificio gótico!!). Pero si la estupidez no vence, la burocracia y la inflación ganan por cansancio. Como dice el abogado Eymann : “Bien se dice que la Justicia …………………..no se cumple en nuestro país. El le adjudica responsabilidad a la lentitud, pero luego de desaparecidos, mega-atentados terroristas y otras pruebas de la insolente impunidad, la causa es la falta de intención de hacer justicia. Mucho agradezco conocer la historia de este hermoso edificio de mi infancia, y saber quien fue su padre y las desventuras que tuvo que sufrir. Tampoco eso puede ser coincidencia: Piazola debió ir a Nueva York para desarrollar su música ciudadana, Borges pidió morir en el exilio, como San Martín, padre de la Patria, Favarolo se pega un tiro, Belgrano y su primo Castelli mueren enfermos y en la peor pobreza, y un largo etcétera. No puede ser coincidencia que los hombres de buena voluntad, los Hijos pródigos de la nación estén condenados a sufrir calvarios.

  37. Actualmente estoy cursando mi carrera de Ingeniería en este edificio y me alegra por “causalidad” haber ingresado en este sitio y encontrado la verdadera historia mientras aún asisto regularmente a este edificio.
    Entre los alumnos de ingeniería siempre se comentó simplemente que era una ex-catedral remodelada actualmente como facultad de ingeniería, sinceramente la historia nunca me cerró puesto que por dentro nada tiene que ver con una iglesia …
    Es mi edificio favorito en la ciudad, lo veo todos los días y sin embargo siempre vuelvo a mirarlo varios minutos por el impacto que me causa semejante estructura con tantos detalles.
    Siempre me pareció muy grande su fachada con relación al tamaño interior del edificio, y hoy resuelvo ese misterio leyendo esto.
    Las injusticias como esta siguen produciéndose hasta el día de hoy y uno tiende a desanimarse ante la vida, pero creo que lo que en realidad nos anima a seguir. es ser como el Ing. Prins. Su ardua labor intelectual, honestidad y perseverancia son un ejemplo a seguir de lo que todos los argentinos deberíamos ser.
    Y aunque el resarcimiento económico haya sido despreciable por lo que él y su descendencia merecían, creo que hoy todos conocemos su historia justamente por eso. Inmortalicemos a Prins compartiendo esta historia en el boca en boca cada vez que alguien se pregunte sobre este edificio …
    Un orgullo estar instruyéndome para ser mejor persona y mejor profesional en este edificio.

  38. Una pena no haber terminado la obra. Otra pena que no le reconocieron su trabajo intelectual…Tuve en varias ocasiones en dicho edificio por razones laborales y cada vez que hiba siempre encontraba un detalle nuevo. Arq. Juan Fava

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